Categoría: Planetas

  • ¿Cuánto Tiempo Permanece Cada Planeta en un Signo?

    ¿Cuánto Tiempo Permanece Cada Planeta en un Signo?

    En Astrología, llamamos planetas a todos los cuerpos celestes que se encuentran en el cielo, como se hacía en la antigüedad. Planeta significa «viajero» en griego. Y, aunque esta palabra estaba destinada a personas errantes, con una vida nomádica, más tarde se utilizó para los nómades del cielo. Fue mucho más tarde que la ciencia llamó «planetas» a los planetas actuales. Y esta es la razón por la que en astrología llamamos planetas al Sol ya la Luna… La poesía de los antiguos.

    Estos viajeros celestes se mueven por el Zodíaco a diferentes velocidades. Algunos de ellos se mueven rápidamente, como la Luna, Mercurio o Venus. Algunos de ellos, muy lentamente, como Plutón.

    En la siguiente tabla vemos el tiempo que cada planeta permanece en un signo:

    PLANETAS PERSONALES
    Solaproximadamente 30 días
    Moon2 ½ días
    Mercurio15 días a 2 meses
    Venus23 días to 2 meses
    Marte2 meses
    PLANETAS SOCIALES
    Jupiteraproximadamente 1 año
    Saturnoaproximadamente 2 ½ años
    PLANETAS TRANSPERSONALES
    Urano7 años
    Neptuno14 años
    Plutón12 a 31 años
    Chirón4 años
    El tiempo que permanece cada planeta en un signo

    El Sol permanece 30 días en un signo mientras que la Luna permanece 2 días y medio. Esto significa que, dentro de un mes, tendremos al menos doce versiones de nativos del mismo signo. Si sumamos los otros planetas, su movimiento a través del zodíaco y sus aspectos entre sí, los números aumentan notablemente. Podríamos llamar a la astrología como el mapa de nuestro ser único. El mapa nos ayuda a encontrar nuestro lugar en el mundo, al mismo tiempo que indica la inclusión de nuestro ser en un mundo más grande que el personal. Y esto último, podemos descubrirlo a través del tiempo que permanecen los planetas en cada signo.

    Planetas Retrógrados

    Llamamos «planeta retrógrado» cuando los planetas parecen moverse físicamente hacia atrás en el cielo cuando se los mira desde la Tierra. Esto sucede debido a una ilusión óptica causada por diferencias en la órbita.

    Planetas Personales, Sociales y Transpersonales

    Los planetas que permanecen más lentos (Urano, Neptuno y Plutón), describen procesos generacionales colectivos. Estos son los llamados planetas transpersonales. Los planetas sociales (Júpiter y Saturno), se refieren a grupos más pequeños (eventos o individuos) y describen la formación de una creencia (Júpiter) y su implementación (Saturno). Los planetas personales (Sol, Luna, Mercurio, Venus y Marte) describen cómo nos desarrollamos individualmente dentro del escenario descrito por planetas sociales y transpersonales.

    Cuando leemos una carta natal que comienza con los planetas transpersonales, podemos comprender las fuerzas colectivas con las que nos enfrentamos. De esta manera creamos el «contexto» de nuestra historia personal. Este contexto nos describe individualmente y también como parte de una generación. Como tal, cada uno de nosotros tiene acceso a una energía que ha sido alimentada por muchos. Esto, además de darnos un sentido de pertenencia, nos da la posibilidad de alinearnos con algo más grande que nosotros. De esta forma, nos convertimos tanto en catalizadores como en receptores de tendencias generacionales. ¿No es genial?

    Más sobre el significado de los planetas.

  • Plutón En Casa 3 (Natal y en Tránsito)

    Plutón En Casa 3 (Natal y en Tránsito)

    El Significado de Plutón

    «Soy Plutón, el planeta de la transformación y el poder profundo. En la Casa 3, mi influencia se enfoca en tu comunicación, pensamiento y entorno cercano. Te desafío a explorar tus pensamientos más profundos y a enfrentar la verdad, sin importar cuán intensa sea. Mi presencia aquí puede indicar la tendencia a investigar temas profundos y misteriosos, así como la capacidad para comunicar ideas transformadoras. Puedo llevarte a través de experiencias de comunicación intensa y cambios en tu entorno inmediato. A través de mí, aprenderás a utilizar el poder de la palabra y la mente para la autotransformación y para penetrar en las capas más profundas de la realidad.»

    Plutón generalmente se siente como una energía muy desagradable. Allí donde se encuentre en nuestra carta natal pasamos por crisis que parecen no abandonarnos nunca. Muy pocos están interesados por investigar a Plutón, así que… felicitaciones! Te has atrevido a ingresar al mundo de las sombras!

    Por qué pasamos por crisis? Plutón simboliza la muerte y el renacimiento. Con él pasamos por una metamorfosis. Es algo así como el hombre lobo cuando sale la luna llena. Los disparadores de este cambio se encuentran en el ámbito de vida simbolizada por la casa astrológica en que se encuentra. Cuando Plutón se activa, salen a la superficie los comportamientos que hemos reprimido de todas las formas posibles.

    «Si cada decisión que tomas proviene de un lugar honesto, eres sólido y nada de lo que nadie pueda decir sobre ti puede sacudirte o cambiar tu opinión».

    Angelina Jolie – Plutón en Casa 3

    Aunque se sienta desagradable, es una gran oportunidad para conocer a nuestra naturaleza instintiva y ver quienes somos realmente, ya que esto nos permitirá transformar aquello que no nos permite progresar.

    Plutón despierta nuestras reacciones instintivas para que las hagamos conscientes y así transformar lo que no nos permite progresar.

    La diferencia entre la posición natal y el tránsito de Plutón por las casas, es que la posición natal indica el área de vida en donde se enfocará nuestra evolución en la presente encarnación, mientras que el tránsito de Plutón activa procesos temporarios que asisten a nuestro camino evolutivo.

    El poder de transformación que representa Plutón lo vivimos tanto a nivel individual como colectivo. Este es un planeta que se mueve muy lento: necesita 248 años para recorrer la rueda zodiacal y se queda en cada signo entre 12 y 31 años. En este sentido, todos formamos parte de un grupo que irá evolucionando las características del signo en donde se encuentra Plutón cuando nacemos. A nivel individual, vivimos este proceso dentro del área de vida (o casa astrologica) en donde se encuentra Plutón.

    Cuando Plutón se encuentra en la Casa 3

    La Casa 3 simboliza nuestra percepción y el intelecto. Aquí vemos la manera en que resolvemos problemas, el tipo de inteligencia que poseemos y nuestro enfoque sobre los estudios. En el plano más mundano, representa los viajes cortos, nuestro vecindario, la relación con los hermanos y vecinos.

    Cuando Plutón se encuentra en esta casa, sin duda alguna poseemos un intelecto muy profundo. Este es el emplazamiento de la mente del investigador por excelencia. Sin embargo, la posición de Plutón en la casa del intelecto indica la necesidad de transmutación de nuestra percepción.

    Plutón trae a la superficie comportamientos que necesitan ser dejados de lado para así continuar nuestro camino evolutivo. Cuando se encuentra en la casa del intelecto, es nuestra percepción la que pasará por el tunel del infierno. Esto puede manifestarse como pensamientos obsesivos que no nos abandonan. O pensamientos que nos avergüenzan o nos hacen sentir culpa.

    Con esta posición, lo que observamos puede despertar nuestras reacciones instintivas. Hoy en día es muy difícil lidiar con nuestra parte animal sin juzgarla como «salvaje» o «brutal». Nuestra civilización se ha ido separando de ella hasta convertirla en algo indecoroso. Entonces, para aquellos que tengan Plutón en la Casa 3, muchas veces sienten que lo que ronda dentro de sus mentes les asusta. Entonces, aprenden a reprimir sus pensamientos. Y sin saber porqué, caen en la depresión de tanto en tanto.

    Los pensamientos compulsivos que indican esta posición son una manifestación de aquello que no nos permitimos pensar. Para poder subsanar esta condición, necesitamos atrevernos a escuchar a nuestros pensamientos, aunque sean grotescos o incluso violentos. Si vemos esto como un proceso de purga intelectual y abrimos la caja de Pandora que se encuentra en nuestra mente, una vez que se vacíe, nos encontraremos con la Esperanza. En vez de ver todo de forma pesimista, nuestra fuerza intelectual podrá ser utilizada para encontrar soluciones de raíz.

    Esta posición indica una pasión por comprender inigualable y una gran fuerza de concentración. La mente funciona como un foco y es capaz de crear proyecciones mentales tan fuertes que puede modificar la percepción de los demás. Como he dicho antes, Plutón activará los comportamientos que surgen cuando nos sentimos en peligro. Entonces, nos encontramos diciendo mentiras o cambiando la verdad de forma que nos resulte más ventajosa. Hasta que no nos comuniquemos con honestidad, Plutón exacerbará nuestros pensamientos compulsivos. Esto no debe ser tomado como un castigo sino como un deseo real de nuestra alma de mostrarnos con qué estamos alimentando a nuestra mente.

    Plutón en la Casa 3 indica una mente sagaz e ingeniosa. Lo sabemos y nos gusta. Sin embargo, a veces podemos actuar como si fuéramos los que entendemos todo mejor que nadie – un mecanismos de autopreservación que se ha desarrollado tal vez por haber sido degradados intelectualmente por hermanos o en la escuela. Este «orgullo intelectual» nos permite mantener cierto poder dentro de nuestras conversaciones y se activa especialmente cuando nos sentimos en peligro. Entonces, somos mordaces y hasta venenosos en nuestras palabras, y así desarmamos cualquier posible agresión. A medida que vamos descubriendo que es nuestro propio miedo a no ser tan inteligentes lo que nos lleva a actuar de esta manera, y aprendemos a reírnos de nuestras propias miserias, comenzamos a desarrollar un humor sarcástico que hará reír a todo el mundo.

    Danny: Ahora, me dicen que pagué mi deuda con la sociedad.
    Tess: [sarcásticamente] Es curioso, nunca recibí un cheque.

    «Ocean’s Eleven»

    Plutón busca derribar todo lo que no es auténtico para abrir paso al gran potencial que encierra la casa astrológica en donde se encuentre. En la Casa 3 será el uso de nuestra mente lo que se irá transmutando a través del tiempo. Nos pide comunicarnos con honestidad y a abrirnos a la posibilidad del error en la percepción. De esa manera, no solo agudizamos nuestra percepción sino que además podemos comprender el comportamiento de los demás y ayudarles a entenderse a sí mismos. Carl G Jung, el fundador de la psicología analítica es un ejemplo de la profundidad mental que indica Plutón en la Casa 3.

    Plutón en Casa 3 – Mira el VIDEO

  • Plutón en Casa 2 – Los Que No Pueden Comprarse Mentiras

    Plutón en Casa 2 – Los Que No Pueden Comprarse Mentiras

    Los que no pueden fingir que algo les importa

    Hay personas que no pueden asentir cuando alguien les explica qué deberían valorar. No es rebeldía ni terquedad – es que algo en su estructura interna rechaza automáticamente cualquier valor que no haya pasado por sus propios laboratorios de verificación. Como si tuvieran un detector de mentiras incorporado que se activa cada vez que alguien intenta venderles una verdad prefabricada.

    No pueden simular entusiasmo por lo que «se supone» que debe importar. No pueden fingir que les preocupa el estatus social, la seguridad convencional, o los sueños ajenos convertidos en mandatos familiares. Su sistema interno simplemente rechaza lo que no resuena como auténtico, con la misma naturalidad con que el cuerpo rechaza un alimento en mal estado.

    Es desconcertante para quienes los rodean. ¿Por qué no pueden simplemente adaptarse? ¿Por qué todo tiene que pasar por el filtro de su experiencia personal antes de poder ser aceptado como válido? Como si fueran incapaces de la conveniencia social que permite a otros adoptar valores por herencia o conveniencia.

    El laboratorio implacable

    Cuando Plutón se instala en la segunda casa, convierte el proceso de consolidación en un escáner de autenticidad que nunca se apaga. Todo lo que entra al sistema – ideas, valores, recursos, creencias sobre lo que vale la pena – debe pasar por una verificación ontológica que opera más allá de la voluntad consciente.

    No es que elijan ser escépticos; es que su estructura interna funciona como un detector de inconsistencias que no puede ser sobornado. Como un científico involuntario que examina cada elemento antes de permitir que se integre a su tabla periódica personal. Si algo «no suena a verdad», simplemente no puede consolidarse como propio, sin importar qué tan conveniente o socialmente aceptable sea.

    Esta función opera con una precisión casi quirúrgica. Pueden detectar dónde un sistema de valores tiene grietas estructurales, dónde una creencia sobre la seguridad está construida sobre bases falsas, dónde un concepto del éxito está contaminado por expectativas ajenas. No es intuición – es resonancia visceral con la autenticidad.


    Más sobre Plutón en Casa 2: Plutón en casa 2 y la inteligencia de supervivencia


    La resistencia de lo heredado

    Existe en ellos una incapacidad estructural para heredar valores sin cuestionamiento. Como si llevaran inscrito en su código operativo que nada puede volverse realmente «propio» sin haber sido desmantelado, examinado y reconstruido desde la experiencia directa.

    Esto los convierte en huérfanos involuntarios de las tradiciones familiares. No pueden simplemente recibir la herencia conceptual y emocional que otros adoptan sin conflicto. Todo debe ser verificado en el laboratorio de su propia experiencia antes de poder ser integrado como valor auténtico.

    La paradoja es que mientras más cuestionan lo recibido, más profundamente necesitan encontrar qué es realmente suyo. Como arqueólogos de su propia autenticidad, excavan entre las capas de expectativas ajenas buscando el núcleo de lo que genuinamente resuena con su estructura interna.

    El precio de la autenticidad

    Su relación con los recursos – materiales, emocionales, conceptuales – tiene la intensidad de quien no puede permitirse mentiras. No pueden valorar algo solo porque «se supone» que debe ser valorado. No pueden desear algo solo porque otros lo desean. No pueden sentirse seguros con formas de seguridad que no han verificado personalmente.

    Esta precisión los vuelve inadaptados para el mundo de los valores consensuales. Mientras otros pueden adoptar metas sociales y sentirse motivados por ellas, ellos necesitan que cada objetivo pase por el filtro de su detector interno de autenticidad. Si algo no resuena como genuinamente suyo, simplemente no pueden movilizar energía hacia ello.

    Viven en una tensión constante entre la necesidad de consolidar algo propio y la imposibilidad de consolidar algo falso. Como si estuvieran condenados a la autenticidad en un mundo que funciona sobre acuerdos convencionales sobre lo que vale la pena.

    Sin atajos posibles

    Su sistema de consolidación opera desde una lógica que no admite excepciones: nada puede volverse realmente «propio» sin haber pasado por la verificación de consistencia interna. No hay atajos, no hay excepciones por conveniencia, no hay manera de saltarse el proceso de autentificación.

    Esto los convierte en expertos involuntarios en distinguir entre lo que es genuinamente suyo y lo que han adoptado por presión externa. Saben, de manera visceral, cuándo están actuando desde valores auténticos y cuándo están operando desde expectativas ajenas. Pero esa claridad tiene un precio: la imposibilidad de fingir que algo les importa cuando no es así.

    La tensión insostenible

    Existe un sufrimiento específico en esta configuración que no es solo «no poder mentirse» sino algo más complejo: detectar que algo es falso pero sentirse compelido a operarlo de todas formas. Como estar atrapado entre dos fuerzas contradictorias – el detector que dice «esto no es auténtico» y una compulsión a actuar desde esa falsedad para mantener estructuras de supervivencia.

    En Casa 2, esto se manifiesta particularmente en el autosustento: saber que las formas familiares o culturales de generar recursos son falsas para tu sistema, pero sentir que si no las operas, te quedas sin base material, sin conexión familiar, sin estructura de supervivencia conocida. Es la agonía específica de detectar que «trabajar en algo que odias para ganar dinero» es mentira para ti, pero no poder parar porque parece la única forma de mantenerte a flote.

    No es sufrimiento genérico – es esa disonancia brutal de estar consciente de que estás actuando una mentira pero no poder parar. Como vivir dividido entre lo que sabes que es auténtico y lo que sientes que tienes que hacer para sobrevivir. El detector plutoniano no puede ser sobornado, pero tampoco pueden ignorarse las necesidades materiales básicas.

    La metamorfosis forzada

    Aquí es donde aparece la verdadera transformación plutoniana – no como elección evolutiva sino como inevitabilidad biológica. La tensión entre detectar falsedad y operar esa falsedad eventualmente se vuelve tan insostenible que soltar lo inauténtico se convierte en la única salida posible.

    Como la oruga en el capullo: no «decide» transformarse porque quiera evolucionar. Llega un punto donde quedarse en esa estructura se vuelve imposible – o sales o mueres. La transformación no es opcional, es inevitable porque la disonancia interna duele más que el miedo a lo desconocido.

    En Casa 2, esto significa atravesar el terror específico de soltar las formas conocidas de autosustento sin garantías de que tu manera auténtica de generar valor funcione en el mundo real. Es caminar por un bosque denso en la noche, lleno de sombras que aterrorizan: «¿Cómo voy a sobrevivir económicamente si dejo de hacer lo que se supone que debo hacer? ¿Qué pasa si mi forma auténtica no es valorada por el mundo?»

    Pero la metamorfosis se vuelve inevitable porque mantener lo falso se vuelve más doloroso que enfrentar lo desconocido. Y una vez que sales del capullo, no puedes volver – ya no encajas en las estructuras que antes te contenían, aunque fueran familiares.

    La geografía de lo irreductible

    Tarde o temprano, si sobreviven a la confusión de los primeros años, descubren algo extraordinario: que su incapacidad para comprarse mentiras no es un defecto sino una función específica. Que su detector interno de autenticidad no es obstáculo sino herramienta de navegación en un mundo lleno de valores falsificados.

    Cuando finalmente abrazan su función plutoniana en lugar de resistirla, algo cambia. Dejan de disculparse por no poder valorar lo que no resuena como auténtico y comienzan a confiar en su capacidad de detectar lo que sí es genuinamente suyo. Como si finalmente entendieran que no están aquí para heredar valores sino para destilarlos.

    No es que se vuelvan menos exigentes consigo mismos. Es que su exigencia se vuelve creativa en lugar de destructiva. Y entonces, paradójicamente, encuentran que lo realmente suyo emerge naturalmente – no porque lo busquen, sino porque han limpiado el espacio de todo lo que no era auténtico desde el origen.

    Su don no es tener valores claros, sino ser incapaces de mentirse sobre lo que realmente valoran.

    MÁS SOBRE LA CASA DOS (SIGNOS Y PLANETAS)

    Plutón en Casa 2 – Míralo en VIDEO

  • Plutón en Casa 1 – Por Qué Te Miran Así

    Plutón en Casa 1 – Por Qué Te Miran Así

    Presta mucha atención a las personas que no aplauden cuando ganas.

    Leonardo DiCaprio – Plutón en Casa 1

    El que no puede entrar sin alterar

    Hay personas que no pueden cruzar el umbral de una habitación sin que algo se desplace. No hacen ruido, no gesticulan, no anuncian su llegada. Simplemente están ahí y el aire cambia de densidad. Los otros lo sienten antes de verlos: una alteración sutil en la temperatura emocional del espacio, como cuando las nubes se acumulan antes de la tormenta.

    No es carisma. El carisma seduce, convence, envuelve. Esto es otra cosa: una presencia que reorganiza el campo sin pedir permiso. Como si llevaran consigo una carga electromagnética que interfiere con los circuitos del entorno. Los demás reaccionan antes de procesarlo racionalmente – se sienten atraídos o se alejan, se ponen en guardia o se entregan, pero nunca permanecen indiferentes.

    Es curioso: ellos mismos a menudo no lo notan. Viven sus vidas preguntándose por qué las conversaciones se detienen cuando aparecen, por qué los ascensores se vuelven silenciosos, por qué las miradas se sostienen un segundo más de lo socialmente aceptable. Como si fueran los únicos que no pueden ver su propia sombra.

    La alquimia involuntaria

    En la arquitectura de una carta natal, cuando Plutón ocupa la primera casa, instala un mecanismo particular: la imposibilidad de aparecer sin transformar. No es una elección consciente sino un protocolo operativo. Cada irrupción en el mundo activa un proceso de transmutación que afecta tanto al que llega como al espacio que lo recibe.

    Imaginen un laboratorio donde cada experimento modifica no solo la sustancia estudiada sino también los instrumentos de medición. Así funciona esta configuración: no hay observación neutra de sí mismo ni presentación inocente ante el mundo. Todo encuentro es alquímico.

    La función plutoniana aquí no se esconde en los sótanos del inconsciente – emerge como máscara de aparición. Lo que otros ven no es exactamente «la persona» sino un campo de intensidad que precede y envuelve cualquier identidad reconocible. Una presencia que ya está operando desde lo oculto antes de que la conciencia tenga tiempo de decidir cómo presentarse.

    El espejo que perturba

    Hay algo perturbador en estos seres que no pueden fingir liviandad. Su mera existencia funciona como espejo oscuro: reflejan lo que los otros no quieren ver de sí mismos. No es que busquen provocar; simplemente su frecuencia vibratoria resuena con aquello que permanece enterrado en quienes los rodean.

    Es como si fueran detectores de autenticidad involuntarios. Su presencia desnuda las máscaras sociales, no por intención sino por resonancia. Donde hay actuación, su autenticidad primitiva la vuelve evidente. Donde hay represión, su libertad instintiva la despierta. Donde hay mentira, su transparencia visceral la expone.

    Por eso muchas veces se sienten como imanes de confusión ajena. Las personas se comportan de manera extraña cerca de ellos – más honestas o más defensivas, más vulnerables o más agresivas. Como si su campo energético activara sistemas de emergencia en los otros: o se abren completamente o se blindan hasta el absurdo.

    La paradoja del poder

    Aquí reside la paradoja más exquisita de esta configuración: poseen un poder que no pueden no ejercer, pero que no pueden controlar conscientemente. Es como tener un superpoder que se activa por proximidad, sin botón de encendido ni manual de instrucciones.

    Este poder no es social ni político – es transmutacional. No convencen a nadie de nada, pero su presencia inicia procesos de cambio en quienes los rodean. No lideran movimientos, pero catalizan crisis personales. No predican transformación, la encarnan de manera tan natural que vuelve inevitable la pregunta en el otro: «¿Qué estoy evitando en mí mismo?»

    La ironía es que muchas veces ellos son los últimos en reconocer este mecanismo. Viven experiencias de rechazo o fascinación extrema sin entender que son el agente catalítico de esas reacciones. Se preguntan por qué atraen relaciones intensas, por qué no pueden tener vínculos «normales», por qué todo parece volverse dramático a su alrededor.

    El protocolo de la mutación

    Su sistema de irrupción en el mundo opera desde una lógica particular: nada puede iniciarse sin alterarse primero. No hay comienzos inocentes ni presentaciones neutras. Toda aparición implica mutación del campo. Como si llevaran inscrito en su código operativo que lo estático debe morir para que emerja lo vivo.

    Esto se traduce en una incapacidad fundamental para la superficialidad sostenida. Pueden actuar roles sociales por períodos breves, pero su naturaleza inevitablemente perfora cualquier máscara. Como agua que encuentra grietas en una presa: tarde o temprano, la presión interna hace estallar cualquier contención artificial.

    Viven en una tensión constante entre el deseo de normalidad y la imposibilidad estructural de alcanzarla. Anhelan poder entrar a lugares sin alterar nada, relacionarse sin intensidad, existir sin consecuencias transformacionales. Pero es como pedirle al fuego que no caliente.

    La geografía del reconocimiento

    Tarde o temprano, si sobreviven a la confusión de los primeros años, aprenden a navegar su propia naturaleza. Descubren que no son víctimas de una maldición sino portadores de una función específica en la economía energética del mundo. Comprenden que su incomodidad no viene de ser «raros» sino de resistir lo que son.

    El proceso de reconocimiento suele comenzar cuando alguien les devuelve una imagen clara de su efecto: «No sé qué me pasa cuando estás cerca, pero me dan ganas de contarte cosas que nunca le he dicho a nadie.» O: «Tu presencia me obliga a ser más honesto conmigo mismo.» O simplemente: «Eres intenso sin hacer nada.»

    Entonces comprenden que su don no es ser queridos sino ser transformacionales. No están aquí para agradar sino para activar. Su función en el mundo no es decorativa sino alquímica. Y esa comprensión, paradójicamente, los libera para ser exactamente lo que son: agentes involuntarios de metamorfosis.

    Cuando finalmente abrazan su naturaleza plutoniana en lugar de resistirla, algo extraordinario sucede: dejan de atraer crisis ajenas y comienzan a magnetizar encuentros evolutivos. Como si el universo finalmente pudiera usar su frecuencia para lo que fue diseñada: acelerar procesos de despertar en quienes están listos para ello.

    No es que cambien. Es que dejan de disculparse por ser exactamente lo que siempre fueron: una invitación viviente a la autenticidad radical.

    Plutón en la Casa 1 – Míralo en VIDEO

  • Marte en Aries – El Iniciador

    Marte en Aries – El Iniciador

    Marte es el planeta de la iniciativa. Rige el signo de Aries, el primer signo del zodíaco, y a Escorpio, el octavo. Este planeta simboliza nuestros impulsos vitales, tanto para salir por lo que queremos como para defender lo que es nuestro. De esta manera, puede manifestarse tanto como una energía masculina (Aries) como femenina (Escorpio). Representa lo que nos atrae, lo que buscamos, lo que defendemos con uñas y dientes. En la carta astral, el signo donde encontramos a Marte describe la forma en que enfrentamos nuestras circunstancias.

    La energía marciana toma la forma del signo donde se encuentra, ya sea masculino o femenino, de Fuego, Tierra, Aire o Agua. Todos la poseemos, tanto en hombres como en mujeres. Cuando Marte está reprimido, podemos proyectar esa energía en los hombres -y algunas veces en mujeres que poseen una fuerte energía masculina. Si este es el caso, inconscientemente nos sentiremos atraídos hacia individuos que expresen la energía de nuestro propio Marte. Sabiendo la posición de este planeta en nuestra carta natal puede ayudarnos a descubrir partes nuestras que aún no hemos concientizado o expresado de forma natural. Por supuesto, los aspectos que otros planetas hagan a Marte matizan la expresión de esta energía.

    Marte en Aries

    Aries es el signo del guerrero, del conquistador, el pionero, el sobreviviente. Este es el primer signo del Zodíaco. Aquí vemos la energía de la vida buscando nacer a toda costa, no importa cómo, pero sí cuando. Aries quiere todo «ya mismo!». Se abrirá el paso sea como sea. Arremete con lo que se le ponga adelante sin pedir disculpas.

    En Aries, Marte está en su propio signo. Aquí se encuentra muy a gusto. Aries es un signo Cardinal y corresponde al elemento Fuego. En este signo vemos a la energía marciana en su estado puro. Las acciones son impulsivas. Este Marte quiere ganar, ama la competición y no le tiene miedo a nada.

    Marte en Aries enfrenta a los desafíos en forma directa, sin pensar realmente en la consequencias. Se distingue por el coraje y la osadía. Si este Marte se siente atacado, se defiende atacando. Ellos son la típica persona que inspira a los demás a atreverse a algo. Ellos son los que dicen: Vamos, vamos, que puedes!

    Cuando Marte se encuentra en esta posición nos beneficiamos con el ejercicio físico. Especialmente en deportes competitivos y de riesgo. Especialmente cuando nuestra vida cotidiana no nos demanda grandes cantidades de energía. Sino, corremos el riesgo de actuar de forma imprudente, ya que la energía de Marte necesita salir sea como sea.

    De todas maneras, Marte en Aries es valiente y si bien, muchas veces puede actuar sin elegancia, lo que no posee de refinamiento lo compensa con su coraje.

    Las atracciones son espontáneas y de corta duración. Esto no significa que se aburra y necesite salir a buscar algo nuevo, aunque a veces esto puede pasar. Lo importante es tener en cuenta que el exceso de energía de Marte necesita descargarse y cuando su vida no le ofrece desafíos, los buscará en donde pueda encontrarlos. Marte en Aries necesita comenzar proyectos, pelear por algo, defender lo que le importa. Cuando lo hace, su vida personal es mucho más apacible de lo que uno podría imaginarse.

    Esta es la posición de los iniciadores. De cierta manera, Marte en Aries abre los caminos para los demás signos.

    Los detalles de lo que buscamos a través de Marte en esta posición nos lo darán sus aspectos, la casa astrológica en donde se encuentre, el signo del Ascendente y las casas en donde se encuentre Aires y Escorpio.


    Marte en los Signos

    Marte en Tauro – El Escultor

  • Urano, Neptuno y Plutón:  Olas Generacionales

    Urano, Neptuno y Plutón: Olas Generacionales

    En Astrología, tanto Urano, Neptuno como Plutón definen grupos generacionales, ya que al ser planetas muy lentos, permanecen en un mismo signo por varios años. Cada vez que uno de estos planetas entra en un nuevo signo, comienza una expansión de la consciencia colectiva que irá transformando a la sociedad, a la cultura.

    Cuando nacemos con algunos de estos planetas en los primeros grados de un signo podemos llegar a sentir que no pertenecemos a nuestra generación. Esto ocurre porque estamos al comienzo de una nueva ola generacional de la cual somos los primeros en atravesarla. Esta influencia se sentirá más fuerte si el planeta transpersonal entra en aspecto con un planeta personal. En este caso, esta influencia será sentida de una manera personal. Si esto no es así, viviremos los efectos generacionales de una manera más inconsciente (por lo menos hasta que sea activado por una progresión o tránsito). En todo caso cuando nacemos con alguno o varios de los planetas transpersonales entrando en un nuevo signo somos los iniciadores de una nueva conciencia que tiene que ver con aquello que es signo represente. Es posible que individuos que nazcan con esta configuración Tengan dificultades en comprender o en ser comprendidos por aquellos que tienen al planeta transpersonal en el signo anterior. Y por esto pueden estar mucho tiempo tratando de comprender cómo relacionarse con el mundo que existe hasta que llegue el momento en que descubran que lo que tienen que hacer es crear una nueva perspectiva… Preparar el terreno para aquellos que nacerán en los próximos años.

    Cuando los planetas transpersonales se encuentran dentro de los primeros 5° de un signo, la brecha generacional empieza a dejar de sentirse ya que los valores representados por el signo que están transitando comienzan a ser parte de nuestra vida cotidiana, especialmente cuando nos relacionamos con gente que tiene una edad aproximada a la nuestra.

    Si cuando un planeta en los primeros grados de un signo llega una tierra inexplorada, cuando se encuentra en los últimos grados ya está identificado con las características del signo y los toma como si fuera parte de sí mismo. Todos los planetas que transitan los últimos grados de un signo se encuentran en la misma situación, pero los planetas transpersonales lo viven de una manera más drástica. Cuando un planeta transpersonal está al final de un signo se encuentra muy cómodo en la sociedad a la que pertenece pero no puede evitar sentir que hay una nueva energía que se aproxima. Este cambio puede producir cierta ansiedad interna. Lógicamente podemos deducir que los últimos grados de un signo corresponden a la integración de las características de este signo. El signo siguiente representa la consecuencia del proceso evolutivo del siglo anterior. De alguna manera un planeta que se encuentra en los últimos grados de un signo necesitará utilizar todo aquello que ha aprendido para poder enfrentar a la nueva ola generacional que se encuentra en el umbral de su conciencia. Quizás lo más problemático sea la identificación con el consciente e inconsciente colectivo representado por el planeta transpersonal.

    Cuánto tardan los planetas transpersonales en atravesar un signo?

    Uranoaprox. 7 años
    Neptunoaprox. 13 años
    Plutónaprox. 20 años

    Cuando vemos el tiempo que tardan los planetas transpersonales para dar una vuelta alrededor del Sol, notamos que Urano cambia tres veces de signo durante el tiempo que Plutón transita sólo uno. La franja generacional representada por Plutón contará con tres sub-generaciones uranianas. Habrá tres formas diferentes de expresar la individualidad (Urano) que Pasarán por el mismo proceso de transformación (Plutón). Y Neptuno, que tarda 13 años en atravesar un signo, actúa como catalizador de integración dentro de la generación representada por Plutón.

    Es una maravilla la estructura de la evolución cuando la observamos desde el punto de vista astrológico. Es muy difícil notar estos cambios desde el momento presente. Nuestras primeras nociones de relación las aprendemos de nuestros padres quienes generalmente pertenecen a otra generación. Esto es muy útil para poder tener conciencia de separación: si no hubiera diferencias generacionales con nuestros padres sería difícil concebir el «yo», ya que no habría contraste. Pero esto también provoca la creencia de que hay sólo dos perspectivas existentes en el mundo – al menos durante los primeros 30 o 40 años de vida. Cuando empezamos a relacionarnos con individuos de todas las edades descubrimos que muchas facetas de nuestra personalidad son partes de un ser colectivo, y así descubrimos las características de nuestra generación. Ese es el primer paso para descubrir nuestra individualidad como grupo y lograr la integración con el resto.

    El universo ha estado en equilibrio durante toda nuestra existencia y nuestra carta natal nos muestra como se veía el cielo en el instante de nuestro nacimiento. La posición de los planetas tal como se ven en nuestra carta natal reflejan de ese equilibrio.

  • Luna en Aries Cuadratura Venus en Cáncer

    Luna en Aries Cuadratura Venus en Cáncer

    «Expansión de la capacidad afectiva a través del coraje»

    Luna Cardinal Fuego – Venus Cardinal Agua

    Luna en Aries: «Necesito expresar mi poder personal para sentirse emocionalmente seguro/a.»

    Venus en Cáncer: «La afectividad es importante para mí ya que soy cariñosa, protectora, maternal.»

    La Luna representa nuestra respuesta emocional hacia todo aquello que experimentamos, y Venus muestra la manera de expresar nuestra afectividad.

    Una persona con Luna en Aries cuadratura Venus en Cáncer expresará sus necesidades emocionales de una manera asertiva, espontánea y / o marcial, especialmente cuando se trata de todo lo relacionado con la afectividad, el cuidado de los demás y el deseo de proteger sus propios sentimientos. Una persona con este aspecto puede usar la agresividad cuando se siente herida. Muy explosiva, la Luna en Aries expresará lo que siente sin filtros y querrá imponer su voluntad para volver a sentir seguridad interna. La posición de Venus nos dirá qué nos da placer, y cuando ella está en Cáncer, vamos a encontrarla en la intimidad de la cotidianidad.

    La única función del artista es la comunicación con los demás. Todo creador que diga lo contrario, es un hipócrita.

    Jean-Michel Jarre

    Esta frase de Jean-Michel Jarre es un ejemplo perfecto de una Luna en Aries Cuadratura Venus en Cáncer. Mientras él dice sinceramente lo que para él es una verdad absoluta, su frase solo puede aplicarse para aquellos artistas que tengan un Venus en Cáncer. Su Luna en Aries se manifiesta cuando impone su verdad a los demás y Venus en Cancer se vislumbra en su necesidad de relación y feedback. Incluso si no entiendes francés, al comienzo de esta entrevista puedes escuchar su tono de voz (marcial) cuando describe la única función de un artista.

    La Luna en Aries ejemplifica el «Yo Soy» como una necesidad emocional. Es una luna instintiva que descubre sus propias emociones a medida que las expresa, no antes de eso. Cuando alguien con la Luna en Aries tiene su Venus en Cáncer, atraerá situaciones en las que sentirá necesario imponerse. Es muy posible que atraigan a personas que buscan intimidad ya que Venus en Cáncer tiene una predisposición afectiva muy rica. Pero, como afirmarán primero sus propias necesidades, aquellos que se sienten atraídos por su disposición afectuosa pronto se sentirán no tenidos en cuenta emocionalmente.

    Con esta cuadratura, nuestra meta es aprender a expresar nuestras necesidades personales teniendo en cuenta al otro.

    Con Venus en Cáncer, el calor afectivo nos brinda un gran placer, pero la Luna en Aries afirma sus necesidades individuales de manera espontánea e imperativa, y los demás sentirán que no tenemos en cuenta sus emociones (como Jarre cuando describe a artistas reales), especialmente si nos relacionamos con individuos con un fuerte componente de Agua (Cáncer, Escorpio y Piscis) en sus cartas natales, quienes se sentirán fuertemente atraídos por la calidez de Venus en Cáncer.

    Cuando aprendemos a expresar nuestras necesidades individuales de manera clara y directa (Luna en Aries), de una manera atenta (Venus en Cáncer), el efecto de la cuadratura crea una expansión de la conciencia relacional, y en lugar de experimentarla como un aspecto conflictivo, podemos vivirla como una oportunidad creativa. Ten en cuenta que la Luna en Aries reacciona espontáneamente, sin agendas. La Luna en Aries no sabe cuáles son sus necesidades emocionales hasta que las expresa cuando no las siente suplidas. Esto crea la necesidad de explosiones emocionales en sus relaciones que, una vez que son apaciguadas, les permiten que entenderse a sí mismos.

    Finalmente, y es muy importante tenerlo en cuenta, es que lo primero que otros perciben de nosotros cuando interactuamos con ellos es nuestro Venus. Es por eso que una persona con este aspecto puede atraer a personas que no son necesariamente compatibles con su necesidades emocionales. Si tenemos Venus en Cáncer, proyectaremos una imagen muy cariñosa, y eso atraerá a las personas que buscan calidez, cuidado e intimidad. La Luna en Aries tomará esto como una validación de su atractivo, y no entenderán que lo que se les pide es incluir a los demás en su conciencia afectiva.

    Este aspecto es solo uno dentro de una carta natal donde se encuentran múltiples aspectos. Cuando leemos una carta natal, nos damos cuenta de que todos los aspectos construyen la totalidad de nuestro Ser. Si los interpretamos por separado, es posible que no tengamos una comprensión global de cómo y por qué estos aspectos dinámicos se encuentran en nuestra carta astral. No hay aspectos negativos. Todos ellos tienen una importancia crucial para nuestro crecimiento como individuos. Y las cuadraturas son responsables de abrir nuevos espacios de conciencia.

    Celebridades con este aspecto: Anderson Cooper, Jean Michel Jarre, Jerry Garcia, Alan Leo, Giancarlo Gianinni, Clemente VII.

  • Neptuno y Piscis: la Integración del Yin y el Yang de lo Inmaterial

    Neptuno y Piscis: la Integración del Yin y el Yang de lo Inmaterial

    Neptuno tiene la capacidad de hacerse Uno con el Todo sin dejar de ser Sí Mismo. Neptuno, junto con Jupiter, rige a Piscis, el signo que culmina la rueda zodiacal. Piscis es la síntesis de los once signos anteriores, y su aporte al proceso evolutivo es el de armonizar lo aprendido y expresar experiencias emocionales más completas, que contengan al Todo.

    Neptuno

    En Piscis, vemos una capacidad perceptiva muy sutil. Nuestra sensibilidad está tan desarrollada que para lo que para otra persona es normal, para nosotros puede ser extremo. Las desiciones las tomamos de acuerdo a lo que sentimos. Por ejemplo, podemos irnos de una fiesta sin despedirnos cuando sentimos que nuestra ausencia no afectará a nadie. Mientras que para Piscis (y Neptuno) esto es un acto motivado por cariño, otros pueden percibirlo como falta de consideración hacia los demás. Es por eso aquellos que no entiendan de intercambios energéticos pueden sentir a los neptunianos como poco conectados con la «realidad». Muchas veces me pregunto si la «tendencia al escapismo» atribuída a Piscis y a los neptunianos en general ha sido definida por los otros signos zodiacales. Si hay algo que Piscis debe aprender es a comunicar sus emociones de forma clara y concatenada, llenando los huecos que dejaron los atajos de su innata destreza emocional. Si logra esto, el refinamiento emocional que poseen puede llevar al Pisciano a altos grados de consciencia. Los grandes místicos tienen cualidades neptunianas muy pronunciadas.

    Cómo activar a Neptuno (la esencia de Piscis) para expandir la conciencia

    Si tomamos en cuenta la composición química de los elementos, podemos imaginar que, para el aire, la música tiene un cuerpo. Muchos de nosotros podemos sentir a nivel físico sonidos muy graves (como los tambores shamanicos o drum’n base). Los shamanes trabajan con tambores porque el sonido que produce el tambor reverbera en nuestro cuerpo – facilitado por el hecho de que nuestro cuerpo contiene 57-60% de agua.

    Las emociones navegan por nuestro cuerpo constantemente. Las ondas de sonido que tienen más densidad nos hacen entrar en una relación física con nuestras emociones más fácilmente que aquellas más sutiles. Estos sonidos comienzan a mover las emociones que han sido olvidadas en el inconsciente como resultado del condicionamiento social, cultural y familiar.

    La energía de Neptuno necesita pasar por el cuerpo para manifestarse plenamente. Y el cuerpo, al ser atravesado por las aguas de Neptuno, descubre el extasis místico.

    Para poder captar la energía de Neptuno, escucha El canto de las ballenas. Escuchalo hasta que puedas sentir como el sonido y el agua se hacen UNO, y deja que se mueva a través de tu cuerpo. Esa es la energía de Neptuno… la integración del Ying y el Yang de lo inmaterial manifestandose en la Tierra.

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