Categoría: Casas

  • Plutón en la Casa 6 (Natal o en Tránsito)

    Plutón en la Casa 6 (Natal o en Tránsito)

    Nunca estoy satisfecho con lo que hago. Siempre pienso que puedo hacerlo mucho mejor.

    Michael Jackson – Plutón en Casa 6

    Te obsesiona la eficiencia? Sientes que somatizas tus emociones a través del cuerpo? Prestas demasiada atención a las imperfecciones? Estos son algunas de las manifestaciones de Plutón en la Casa 6.

    Entendiendo a Plutón

    «Soy Plutón, el planeta de la transformación profunda y el poder oculto. En la Casa 6, mi influencia se enfoca en el trabajo, la salud y la rutina diaria. Te desafío a explorar a fondo tus patrones laborales y de salud, así como a confrontar las sombras de tu rutina diaria. Mi presencia aquí puede indicar transformaciones significativas en tu vida laboral y en tu enfoque hacia el bienestar. A través de mí, aprenderás a utilizar la autotransformación para mejorar tu salud y tu eficiencia en el trabajo. También te insto a enfrentar tus miedos relacionados con la responsabilidad y la autocrítica. En última instancia, encontrarás que el poder reside en la autoafirmación y en la creación de una vida diaria significativa.»

    Plutón es el planeta de la transformación. Allí donde se encuentre, comienza un proceso de mutación que tiene como fin limpiar desde el interior lo que necesitamos dejar ir para que nuestro potencial puede florecer. Es como limpiar un sótano que no se ha abierto por décadas… o centurias. A nadie le gusta abrir esa puerta y bajar… sin embargo, una vez que lo hacemos, no solo eliminamos el desorden y la suciedad, sino que ademas, descubrimos tesoros que no sabíamos que poseíamos. Cuando bajamos a ese sótano nos enfrentamos a un pasado que ha sido olvidado dentro del subconsciente.

    La presencia de Plutón en una casa astrológica indica que, en esa área de vida, veremos el contenido del sótano de nuestra alma. Allí donde se encuentre pasaremos por experiencias que traerán a la luz comportamientos que surgen de memorias ancestrales guardadas dentro de nuestro ADN y de los recuerdos álmicos. En nuestra encarnación pueden surgir como miedos, represiones, actitudes negativas y /o la sensación de que estamos controlados por circunstancias que no permiten desarrollar poder personal en el área de vida en donde se encuentra Plutón.

    Plutón es la puerta a un pasado muy diferente, en donde las circunstancias de vida han sido más duras, más toscas. Al mismo tiempo, acceder a estas memorias nos conecta con la resiliencia de nuestros ancestros y del Alma. Y en consecuencia, con un gran poder personal.

    Cuando Plutón se encuentra en la Casa 6

    La Casa 6 es la casa que representa el mundo práctico. Aquí vemos la manera en que perfeccionamos nuestras capacidades y habilidades de tal forma que puedan ser útiles para los demás. Aquí nos preguntamos… «para qué sirvo», «cuál es mi función». Entonces comenzamos nuestro perfeccionamiento, algo que requiere rutina, perseverancia y adaptación. Por analogía, en esta casa vemos el cuidado que le damos a nuestro cuerpo, cómo organizamos nuestra vida diaria, la forma en que mejoramos nuestra realidad. A consecuencia, la Casa 6 engloba los quehaceres cotidianos, la salud, el trabajo, las relaciones con jefes y subordinados y con quienes brindan servicios, así como los servicios que ofrecemos a los demás.

    Cuando Plutón se encuentra en esta casa, indica que hemos venido a transformar nuestro enfoque en lo que se refiere al servicio, el cuidado de nuestro cuerpo, la forma en que pulimos nuestras habilidades y cómo abordamos el trabajo.

    Es posible que sintamos que no poseemos de cualidades suficientes que sirvan a la sociedad. Nos sentimos atrapados dentro de situaciones que confirman esta sospecha. Nos vemos obligados a buscar trabajos en donde realizamos tareas que no nos gustan.

    Esta posición Plutón nos hace enfrentar con este tipo de situaciones una y otra vez, hasta que por fin logramos escuchar nuestro interior y nos dedicamos a desarrollar las habilidades que realmente nos interesan.

    Plutón siempre apunta a algo que es difícil… ¡hay una buena razón por la que se le considera el planeta que indica nuestro camino evolutivo! Para transmutar lo que Plutón trae a la superficie, debemos enfrentar el miedo a dejar ir el pasado.

    El sentimiento de ser esclavo de las circunstancias puede provenir de presiones externas. En cualquier caso, cualquier presión del exterior sólo puede influirnos si lo que despierta ya existe dentro de nosotros.

    Plutón nos muestra los comportamientos que hemos heredado de nuestros ancestros y que se han transmitido a través del ADN. Entonces, se manifiestan como comportamientos «instintivos» que actúan desde nuestro inconsciente. Cuando Plutón se encuentra en la Casa 6, es posible que nos sintamos movidos a desarrollar capacidades que sabemos son útiles para la sociedad pero que, sin embargo, no nos hacen felices.

    En nuestro inconsciente pueden existir memorias ancestrales e incluso álmicas, de esclavitud. En esta encarnación, pueden presentarse fuertes dinámicas de poder en los ambientes de trabajo. Estas seguirán ocurriendo hasta que logremos sentir cuáles son nuestras verdaderas motivaciones con respecto al «servicio» que damos a los demás.

    Plutón en esta posición también nos pide que prestemos más atención a la forma en que cuidamos a nuestro cuerpo. Puede despertar comportamientos compulsivos que indican problemas emocionales reprimidos. Por ejemplo, si no queremos ir al trabajo porque no nos satisface lo que hacemos, podemos crear una enfermedad que nos obligue a quedarnos en cama. Es importante tratarnos de manera holística ya que los problemas plutonianos suelen surgir de deseos inconscientes que no estamos escuchando.

    Es importante observar la casa astrológica en donde se encuentra Escorpio, ya que las actividades, situaciones o individuos relacionados con esa área de vida tiene mucha relación con nuestra actitud hacia la salud y/o con las dinámicas laborales.

    Otra manifestación de esta posición es la tendencia a enfocarse en las imperfecciones de tal manera que destruimos todo potencial. Como he dicho antes, esta actitud viene de presiones inconscientes a las que tenemos que investigar para poder desenmarañarlas.

    Buscar la perfección no es lo mismo que lograr la eficiencia. Cuando tenemos a Plutón en la casa 6, tenemos un gran potencial de mejorar los métodos de trabajo y de crear rutinas eficientes que mejoran nuestra calidad de vida y la de los demás. Nuestra dedicación y concentración puede convertir a las piedras en diamantes. Poseemos de una gran capacidad para comprender el porqué las cosas no funcionan como deberían y de reorganizarlas de formas más eficientes.

    Y especialmente, Plutón en la Casa 6 nos pide pulir nuestras propias cualidades, las que verdaderamente nos gustaría desarrollar. Es posible que no sepamos claramente cuales son, por eso Plutón traerá experiencias – muchas veces en forma de crisis- que nos ayuden a encontrarlas.

    Cuando Plutón está en la Casa 6 por tránsito, su poder es similar al de la posición natal, sin embargo, nos muestra hábitos personales que también debemos abandonar para continuar con la transmutación de lo que representa la casa astrológica natal donde se encuentra.

    Preguntas para hacerse

    Qué es lo que no me permite pulir mis capacidades innatas?

    Porqué me siento obligada u obligado a trabajar en cosas que no quiero?

    Cuales son los miedos que me llevan a controlar mi cuerpo de manera obsesiva?

    Como he dicho antes, Plutón trae a la superficie los recuerdos ancestrales de nuestro ADN: esclavitud, servidumbre y todo tipo de situación en donde hemos estado en inferioridad de condiciones de forma obligada en pos de nuestra supervivencia. La mayoría de nosotros tenemos antepasados que han estado en esta situación sin importar de qué cultura venimos. Estamos hablando de hace 100, 500 o 10,00 años… y nuestro ADN almacena estos recuerdos. Ahondar en estos asuntos puede brindarnos la liberación que buscamos y darnos una nueva perspectiva de lo que es ser hábil en algo y utilizarlo para mejorar nuestro nivel de vida.

    Plutón en Casa 6 – Mira el VIDEO

  • Plutón en Casa 5 (Natal o en Tránsito)

    Plutón en Casa 5 (Natal o en Tránsito)

    No importa cuánto éxito tengas, no importa cuántas oportunidades, fama, fortuna, no importa cuántas personas te acepten, la persona que realmente necesita aceptarte eres tú.

    Lady Gaga – Plutón en Casa 5

    Tienes necesidad de que los demás te tengan en cuenta? Te sientes atrapado o atrapada entre querer gustar a los demás o expresar tu verdadero ser? Estas son características de Plutón en Casa 5. A continuación, te explicaré porqué.

    El Significado de Plutón

    «Soy Plutón, el planeta de la transformación profunda y el poder oculto. En la Casa 5, mi influencia se centra en la creatividad, la expresión personal y el amor romántico. Te desafío a explorar tus pasiones más intensas y a liberar tu creatividad de manera auténtica. Mi presencia aquí puede indicar transformaciones significativas en tus relaciones amorosas y en tu expresión artística. A través de mí, aprenderás a canalizar tus deseos más profundos en la creación y el romance. También te insto a confrontar tus miedos emocionales y a transformar tus patrones en el amor y la creatividad. En última instancia, descubrirás que el poder reside en el autoconocimiento y en la expresión genuina de tu ser.»

    Plutón generalmente se siente como una energía muy desagradable. Allí donde se encuentre en nuestra carta natal pasamos por crisis que parecen no abandonarnos nunca. Muy pocos están interesados por investigar a Plutón, así que… felicitaciones! Te has atrevido a ingresar al mundo de las sombras!

    Por qué pasamos por crisis? Plutón simboliza la muerte y el renacimiento. Con él pasamos por una metamorfosis. Es algo así como el hombre lobo cuando sale la luna llena. Los disparadores de este cambio se encuentran en el ámbito de vida simbolizada por la casa astrológica en que se encuentra. Cuando Plutón se activa, salen a la superficie los comportamientos que hemos reprimido de todas las formas posibles.

    Aunque se sienta desagradable, es una gran oportunidad para conocer a nuestra naturaleza instintiva y ver quienes somos realmente, ya que esto nos permitirá transformar aquello que no nos permite progresar.

    Plutón despierta nuestras reacciones instintivas para que las hagamos conscientes y así transformar lo que no nos permite progresar.

    La diferencia entre la posición natal y el tránsito de Plutón por las casas, es que la posición natal indica el área de vida en donde se enfocará nuestra evolución en la presente encarnación, mientras que el tránsito de Plutón activa procesos temporarios que asisten a nuestro camino evolutivo.

    El poder de transformación que representa Plutón lo vivimos tanto a nivel individual como colectivo. Este es un planeta que se mueve muy lento: necesita 248 años para recorrer la rueda zodiacal y se queda en cada signo entre 12 y 31 años. En este sentido, todos formamos parte de un grupo que irá evolucionando las características del signo en donde se encuentra Plutón cuando nacemos. A nivel individual, vivimos este proceso dentro del área de vida (o casa astrologica) en donde se encuentra Plutón.

    Cuando Plutón se encuentra en la Casa 5

    La Casa 5 simboliza el área de vida en donde se manifiesta exteriormente por primera vez nuestra individualidad. Es una casa de experimentación en donde nos ponemos a jugar con el entorno y creamos algo que lleva nuestro sello personal. Por analogía, tradicionalmente, también se la relaciona con los hijos y con todo lo que produzca alegría de vivir. También se la relaciona con el romance, ya que, cuando alguien se interesa por nosotros, nos sentimos «vistos». En esta casa nuestro ser brilla de alguna manera… se enciende.

    Cuando Plutón se encuentra en la Casa 5, indica que, por alguna razón u otra, ser vistos, reconocidos o tomados en cuenta puede sentirse como una situación de vida o muerte. Esto puede surgir de experiencias ocurridas en la infancia, aunque también puede referirse a recuerdos ancestrales y/o álmicos. La posición de Plutón trae a la superficie los comportamientos que se han traspasado a través del ADN. Y para aquellos que creen en vidas pasadas, también puede indicar memorias de otras vidas en donde ser el centro de atención ha sido peligroso.

    Allí donde se encuentra Plutón vamos a tener un gran deseo de poder personal, porque ello nos obliga a enfrentarnos a los miedos que lo obstaculizan. Por un lado, queremos con todas nuestras vísceras aquello que la casa representa. Por otro lado, conseguirlo, nos aterroriza.

    En la Casa 5 nos debatimos entre estos dos extremos: o buscamos desesperadamente expresar nuestra creatividad y ser reconocidos por ella, o tememos que sea nuestra creatividad la que nos destruya.

    No es fácil navegar nuestras reacciones instintivas con conciencia. Ellas nos asustan y las tratamos de sepultar, o nos toman completamente y dirigen nuestro comportamiento. Con Plutón en Casa 5, tratamos de ocultar nuestro deseo de ser vistos y reconocidos por nuestras obras porque muchas veces nos han acusado de narcisistas. Pocas personas entienden el poder creativo del Sol – regente natural de la Casa 5, ni el arquetipo de Leo, el signo que es regido por el Sol. Cuando una persona es capaz de expresarse creativamente, su sol interior brilla y como consecuencia, atrae hacia sí todas las miradas. Los individuos con Plutón en la Casa 5 emanan naturalmente un poder de atracción fuera de lo común, y algunos pueden acusarlos de querer acaparar toda la atención. Si bien Plutón en Casa 5 goza con ello, en realidad, es el resultado de darse a sí mismo sin reservas a través del acto creativo.

    Lo que ocurre al individuo con Plutón en la Casa 5 es que está acostumbrado a este poder, al menos inconscientemente, y cuando lo pierde, entra en crisis. Es ahí cuando busca desesperadamente recuperarla. Y puede autodestruirse en el camino.

    Esta posición de Plutón indica que hemos venido a transformar la forma en que encaramos nuestra energía creativa y la dependencia que tenemos hacia la aprobación del «público». Atreverse a mostrar nuestra verdad, sin adornos, nos abre un potencial creativo fuera de lo común. El miedo a perder la atención es algo por lo que tenemos que atravesar. Así vamos aprendiendo que la comunión es con nuestra alma, y no con el público.

    La película «Nace una estrella» muestra esta posición en sus personajes. No es casualidad que el carácter femenino principal ha sido retratado por dos actrices con Plutón en Casa 5 (Barbra Streisand y Lady Gaga). La película original de 1956 fue protagonizada por Judy Garland (Plutón en Casa 1). En esta película podemos ver como mientras el personaje femenino asciende al estrellato, el personaje masculino lo pierde todo. Así vemos la dualidad característica de Plutón en la Casa 5.

    «Si no profundizas en tu maldita alma, no tendrás piernas. … Todo lo que tienes eres tú y lo que quieres decirle a la gente, y ellos están escuchando ahora mismo y no van a estar escuchando para siempre, créeme. Así que tienes que agarrarlo y no te disculpes, no te preocupes por qué están escuchando o cuánto tiempo van a estar escuchando, solo diles lo que quieres decir. Porque lo que dices es cosa de ángeles «. —Jackson Maine

    Concluyendo, Plutón en la Casa 5 indica que nuestro camino evolutivo pasa por abandonar la dependencia a la aprobación externa. Cuando nos entregamos completamente a nuestro potencial creativo, nos convertimos en canales de la fuerza de la Vida. Atravesar el miedo a ser ignorados, abandonar el control de lo que producimos para que se vea «aceptable», y expresar nuestra verdad interior es lo que se requiere.

    Plutón en Casa 5 VIDEO

  • Plutón en Casa 4 (Natal o en Tránsito)

    Plutón en Casa 4 (Natal o en Tránsito)

    El Significado de Plutón

    «Soy Plutón, el planeta de la transformación profunda y el poder oculto. En la Casa 4, mi influencia se centra en tus raíces familiares, tu hogar y tu vida emocional. Te desafío a explorar las profundidades de tu historia familiar y a confrontar las heridas y los secretos que puedan residir en lo más profundo de tu ser. Mi presencia aquí puede indicar transformaciones significativas en tu vida familiar y en tu sentido de seguridad. A través de mí, aprenderás a sanar las heridas ancestrales, a liberarte de patrones familiares destructivos y a transformar tu vida emocional desde su núcleo. En última instancia, encontrarás el poder en la autenticidad y en crear una base emocional sólida.»

    Plutón gobierna a Escorpio. Escorpio tiene tres estados como simbolismo: el Escorpión, el Águila y el Fénix. El primer estado, el Escorpión, representa la reacción instintiva. Cuando los escorpiones se sienten en peligro, se defienden con su aguijón. El segundo estado, el Águila, representa la capacidad formar una estrategia, ya que volar y ver el mundo desde un punto de vista más amplio permite a las águilas saber por dónde ir para sortear obstáculos o procurarse lo que necesita. El Fénix, el tercer estado, simboliza el renacimiento. El Fénix no reacciona instintivamente como el escorpión, ni usa estrategias como el águila. El Fénix se rinde totalmente a la Vida. Y así, renace.

    A diferencia de Escorpio, Plutón es el planeta que simboliza la activación de este proceso mientras que Escorpio represent el proceso en sí mismo. La posición de Plutón en la carta natal nos muestra el área de vida en donde se despertarán las reacciones instintivas (Escorpión) cuando nos sentimos en peligro. Estas reacciones no son solamente producto de nuestras memorias personales, sino también de las memorias ancestrales que se transmiten a través del ADN. Algunos astrólogos mencionan que también hablamos de reacciones que vienen de las experiencias de nuestra alma, memorias de vidas pasadas o futuras. Asimismo, este es el espacio en donde tenderemos a desarrollar una estrategia para la supervivencia (Águila) hasta que finalmente, nos permitimos sentir TODO y perdemos el miedo a la vulnerabilidad. Es entonces cuando las experiencias por las que pasamos nos transforman en una nueva versión de nosotros mismos (Fénix).

    Me sumerjo en el futuro, pero el sol me cega. Renazco en cada momento, así que quién sabe en qué me convertiré.

    Selena Gomez – Plutón en casa 4

    Plutón describe estos estados tanto a nivel individual como colectivo. Este es un planeta que se mueve muy lento: necesita 248 años para recorrer la rueda zodiacal y se queda en cada signo entre 12 y 31 años. Cada generación pasa por estos estados y así es como la especie humana va expandiéndose a través del tiempo.

    Si bien me referiré a la posición de Plutón, este artículo puede aplicarse también a la posición de Escorpio por casa.

    Cuando Plutón o Escorpio se encuentran en la Casa 4

    La Transformación del Cuerpo Emocional

    La Casa 4 simboliza el cuerpo emocional y la forma en que se nutre con el entorno. Qué quiere decir esto? El cuerpo emocional es el que nos permite sentir la relación que tenemos con el mundo exterior. Con él nos nutrimos de las experiencias por las que pasamos y así vamos formando un sentido de pertenencia, algo que nos proporciona seguridad emocional. Nuestra especie, al ser mamíferos, crea su primera relación con el afuera al sentir el calor de la madre. Su cercanía, su voz, su presencia, nos da tranquilidad ya que sabemos que vamos a ser cuidados, que estamos protegidos. Esta es la primera impresión que tenemos del mundo exterior y será la que defina la clase de nutrición emocional que buscaremos para sentirnos seguros.

    Nuestro cuerpo emocional va traduciendo la alquimia entre nuestra percepción y las experiencias por las que pasamos. Como he dicho más arriba, nuestro Ser se compone no solamente de lo que llamamos «Yo» sino también de las memorias ancestrales y álmicas. Las impresiones que recibimos del afuera se traducen desde este conglomerado.

    Cuando Plutón se encuentra en la Casa 4, nuestro proceso evolutivo individual pasa por la transformación de nuestro cuerpo emocional, nuestro sentido de pertenencia, la expresión de nuestras emociones y lo que nos nutre emocionalmente. Para ello, pasaremos por experiencias, especialmente en el hogar y en la familia, que nos harán concienciar la clase de emociones con las que nos nutrimos.

    Tanto dentro de nuestro mundo interior como con todo aquello que nos hace sentir en familia, pasaremos por los tres estados de Escorpio: la reacción instintiva, la estrategia y la transformación. Primero, será el escorpión el que nos mostrará los comportamientos instintivos que vienen de memorias ancestrales que se traspasan de generación en generación a través del ADN. Estas memorias contienen el abandono, la orfandad, la pérdida del hogar, el exilio, etc. Cada vez que sentimos que podemos dejar de pertenecer a aquello que nos nutre, reaccionamos lanzando el «veneno» del escorpión. La forma en que lo hagamos es individual y la posición por signo de Plutón, los aspectos y otras posiciones relevantes que podemos ver en la carta natal puede darnos más información al respecto.

    El siguiente estado es el de la estrategia. Aquí ya tenemos más dominio de nuestras reacciones y actuamos con proactividad. Al igual que el águila, observamos lo que ocurre desde un plano más alto y tomamos decisiones que nos permiten lograr nuestros objetivos. Al contrario que en el estado del escorpión, el estado del águila ya no se defiende de las circunstancias, sino que las provoca para mantener su seguridad emocional.

    Artículo relacionado: Escorpio Luna o Casa 4 (y Plutón en casa 4)

    El tercer y último estado es el de la transformación. Aquí es cuando tocamos fondo. Llega un momento en el cual comprendemos que la defensa o el ataque ya no nos proporciona la seguridad emocional que tanto estamos anhelando. Este es el momento de entrega total a lo que es. Aceptamos nuestro destino, sentimos el dolor que existe en nuestro corazón, nos damos cuenta de que no nos sentimos queridos ni que tenemos un espacio al cual pertenecer. Estamos completamente solos en la Vida. Nos convertimos en cenizas. Es aquí cuando la magia comienza. Al igual que el Fénix, la verdad de los procesos de la vida enciende cada una de nuestras células y de repente, comprendemos todo. Sentimos que estamos vivos gracias a la resiliencia de nuestros antepasados, accedemos al dolor y el sufrimiento que se encuentra dentro nuestro y que es parte de la especie humana, y de repente, se abren las compuertas de nuestro cuerpo emocional, permitiendo la entrada a emociones que nunca antes habíamos sentido, dándonos cuenta de que siempre hemos sido amados.

    Plutón en Casa 4 – Mira el VIDEO

  • Luna en la Casa 1

    Luna en la Casa 1

    La Luna refleja la luz del Sol. Cuando la tenemos en la Casa 1, de alguna manera u otra, nos convertimos en un espejo de los demás, es decir… los demás se ven a sí mismos (Sol) a través de nuestras emociones (Luna). Por supuesto, esto pasa a nivel inconsciente. Es un intercambio no verbal e involuntario que, según lo que el otro crea de sí mismo, la respuesta hacia nosotros será más o menos afortunado. Por esta razón, podríamos creer que cuando tenemos la Luna en la Casa 1, nuestras emociones están describiendo quiénes somos pero… de hecho, solo están reflejando lo que la identidad de la otra persona nos hace sentir.

    La Luna describe nuestro lenguaje emocional. Ella nos muestra cómo traducimos nuestras experiencias a través de las emociones. ¿Nuestras experiencias… nos dan satisfacción, nos nutren? En sí misma, como lo hace con la Tierra, la fuerza gravitacional de la Luna crea el movimiento de nuestras emociones. Cuando se encuentra en el Ascendente, indica que tendremos una respuesta emocional a todo lo que se nos cruza en la vida. Por ello, aquellos con la Luna en la Casa 1 son considerados como muy intuitivos. Estas personas poseen un radar personal que los guía a través de sus emociones. Según cómo se sientan sabrán si lo que experimentan les proporciona seguridad emocional o no, si los nutren o no.

    Muchos dicen que cuando se tiene la Luna en el Ascendente uno se muestra un tanto infantil. En realidad, lo que ocurre es que tenemos las emociones a flor de piel. Y esto es algo que se ve generalmente en los niños, quienes aún no han aprendido el «protocolo» social. Los individuos que tienen esta posición necesitan escuchar lo que les dicen sus emociones, ya que estas llevan el mensaje de su niño/a interior. Los aspectos que reciba la Luna nos darán más información sobre la clase de experiencias que afectan al emocional de estos individuos. Los trígonos y/o sextiles nos muestran experiencias que su energí emocional es nutrida y aceptada por las situaciones que representan los planetas que la aspectan. Las cuadraturas y/o oposiciones, describen situaciones que son más complicadas para el individuo. Estos pueden representar bloqueos emocionales que no permiten el flujo normal de expresión emocional.

    La casa astrológica en donde se encuentra Cáncer, el signo regido por la Luna, describe el área de vida que influye directamente sobre las emociones. En las relaciones con los demás, hemos dicho que, con esta posición, aquellos con la Luna en el Ascendente actúan como espejo del Sol de los demás. Si Cáncer se encuentra en la casa 12, el individuo con la Luna en la 1ra casa reacciona emocionalmente hacia el mundo inconsciente de la persona que tiene enfrente. Esta es una posición bastante difícil, a menos que el individuo con la Luna en casa 1 haya aprendido a discernir cuáles son sus emociones y cuáles las de los demás. Es una posición que describe una fuerte energía psíquica. Si Cáncer se encuentra en la Casa 9, el individuo reaccionará emocionalmente a los apegos ideológicos del otro.

    Una vez que aprendemos el lenguaje de nuestras emociones, esta posición nos va convirtiendo en personas con una gran capacidad creativa, protectora y con una gran fuerza interior. A medida que vamos entendiendo nuestras propias emociones, vamos encarnando al Divino Femenino, a Shakti, a la energía Yin en una de sus doce manifestaciones, según el signo del zodiaco en donde se encuentre la Luna.

    Hay que tener en cuenta que Shakti es la Gran Diosa, o sea, todas las diosas en una. Ella es la responsable de la creación y el cambio, la Gran Madre y a la vez, una guerrera feroz, que a través de la destrucción (cuando se transforma en Kali) restaura el balance en el universo.

    Encarnar al Divino Femenino – tanto para las mujeres para los hombres, no es tarea fácil. Ahora estamos en una nueva era donde esta energía está volviendo a considerarse como una energía primordial presente en todos los seres vivos, especialmente por las nuevas generaciones. Hasta ahora, hemos vivido por miles de años bajo la energía Yang, la masculina, Shiva, el Sol, orientados hacia los logros. Las emociones, la ternura, la receptividad están volviendo a tomar su lugar en nuestra sociedad. Pero para las generaciones anteriores aún es difícil de aceptar. Es tal vez por ello que, cuando tenemos la Luna en el Ascendente, podemos expresar nuestras emociones casi como los niños. Al no haber podido expresarlas en un ambiente que les dan la bienvenida, no hemos podido madurarlas como corresponde. Aquellos con la Luna en la Casa 1 necesitan aprender a validar y respetar sus emociones, las cuales son el portal hacia la sabiduría del Divino Femenino y, por ende, el vehículo de una energía creativa inmensa y poderosa.

  • La Casa 7 en los Signos – Aries a Virgo

    La Casa 7 en los Signos – Aries a Virgo

    La Casa 7 (o Descendente) es la primera de las casas astrológicas que describe nuestro mundo externo. De la Casa 1 hasta la Casa 6 vivimos en el mundo subjetivo. En la Casa 7, por primera vez salimos al encuentro del Otro y nos encontramos con que la realidad está compuesta por más de una perspectiva.

    El signo que se encuentra en la Casa 7 nos muestra la motivación que nos hace salir a buscar la relación con el afuera. Esto, por supuesto, está intrínsecamente relacionado con el signo Ascendente, su opuesto. A través de las asociaciones que formamos con los demás vamos tomando consciencia de quienes somos a la vez que nos damos cuenta de que existen realidades diferentes a las nuestras.

    La Casa 7 nos muestra la forma en que encaramos las relaciones. Así es como atraemos a individuos que son compatibles con nuestra personalidad (descrita por la Casa 1).

    Aries en la Casa 7 – Libra en Casa 1

    Cuando tenemos a Aries en la Casa 7 buscamos relaciones para hacer nacer nuestra identidad. Libra en el Ascendente indica que tenemos una necesidad natural de relacionarnos con otros. Sabemos escuchar y siempre tomamos en cuenta al otro. Estar en relación nos permite ser quienes somos.

    Qué clase de personas buscamos? Nos sentimos atraídos hacia individuos independientes, espontáneos y hasta peleadores! Si bien tendemos a pensar en las necesidades del otro antes que las nuestras, estos individuos nos enseñarán a tomar en cuenta nuestras propias necesidades también. De esa manera, logramos la armonía que tanto deseamos.

    Tauro en la Casa 7 – Escorpio en Casa 1

    Cuando tenemos a Tauro en la Casa 7 buscamos relaciones para manifestar nuestro mundo interior. Escorpio en el Ascendente describe una personalidad bastante tortuosa e intensamente emocional. Buscamos desesperadamente un cuerpo con el que poder fusionarnos.

    Qué clase de personas buscamos? Con Tauro en el Descendente nos sentimos atraídos a personas tranquilas, sensuales, estables y confiables. Para Escorpio en el Ascendente es imprescindible confiar en aquellos con los que se asocia y tiende a buscar relaciones duraderas y hasta previsibles, que le proporcionen del espacio necesario donde poder perderse en sus propias emociones mientras su pareja cocina.

    Géminis en la Casa 7 – Sagitario en Casa 1

    Cuando tenemos a Géminis en la Casa 7 buscamos relaciones para intercambiar información. Nuestras relaciones ideales son aquellas en las que podemos intercambiar opiniones. Con el Ascendente en Sagitario, somos verdaderos exploradores y nos gusta poder compartir lo que hemos aprendido con aquellos que quieran escucharnos.

    Qué clase de personas buscamos? Nos sentimos atraídos a una gran variedad de personas siempre y cuando la conversación sea interesante. A nivel evolutivo nuestro ser quiere aprender a comunicarse de forma más divertida y simple, entonces buscamos a individuos que gustan de una gran variedad de temas y que nos hagan muchas preguntas.

    Cáncer en la Casa 7 – Capricornio en Casa 1

    Cuando tenemos a Cáncer en la Casa 7 buscamos relaciones para aprender a expresar nuestras emociones. Con el Ascendente en Capricornio estamos enfocados en los logros, en nuestro trabajo. Somos muy responsables y serios y nos cuesta expresar nuestras emociones.

    Qué clase de personas buscamos? Nos sentimos atraídos hacia individuos que nos cuidan, que nos protegen, que tienen un cierto aire maternal (sea del género que sea). A nivel evolutivo nuestro ser busca desarrollar la expresión emocional, entonces buscamos individuos que expresan sus sentimientos fácilmente.

    Leo en la Casa 7 – Acuario en Casa 1

    Cuando tenemos a Leo en la Casa 7 buscamos relaciones para aprender a sentir nuestra propia importancia. Con el Ascendente en Acuario actuamos de manera original y tenemos un gran sentido de la igualdad social. Somos ingeniosos, objetivos y algo distantes.

    Qué clase de personas buscamos? Nos sentimos atraídos hacia individuos creativos, expresivos, generosos y cálidos. Y que tengan sentido de la dignidad. A nivel evolutivo formamos estas relaciones para poder sentir el calor en nuestro propio cuerpo.

    Virgo en la casa 7 – Piscis en Casa 1

    Cuando tenemos a Virgo en la Casa 7 buscamos relaciones que nos ayuden a ser más prácticos. Con el Ascendente en Piscis somos muy sensibles y caritativos. Nos manejamos por la vida de manera intuitiva.

    Qué clase de personas buscamos? Nos sentimos atraídos hacia individuos cerebrales, pragmáticos y posiblemente algo criticones. A nivel evolutivo, buscamos este tipo de energía para comprender lo que es la verdadera compasión y darle una salida práctica a nuestro deseo de ayudar a los demás.

  • La Casa 7 y su Significado en Astrología

    La Casa 7 y su Significado en Astrología

    La Casa 7 – El Mundo del Nosotros

    La casa 7 es la primera casa astrológica que describe nuestra relación con el mundo exterior. Esta casa describe cómo nos relacionamos con los demás y el tipo de relaciones que nos atrae. Al ser una casa cardinal, señala el impulso inicial que nos incita a relacionarnos con otros. Nos describe la clase de relación que buscamos con aquellos con los que vivimos, con nuestros socios, clientes y todos aquellos con los que socializamos.

    La Casa 7 nos muestra la forma natural de abordar las relaciones con los demás. Aquí es donde tomamos conciencia por primera vez de la existencia del Otro.

    En la casa 7 vemos la asociación ideal que corresponde a nuestra personalidad – teniendo en cuenta las características del signo que se encuentra en la cúspide de la Casa 1. Es cuando logramos complementar estas dos energías que logramos sentirnos en relación con el otro.

    Muchas veces, comenzamos relaciones basándonos en nuestros deseos (Marte), preferencias personales (Venus), la familiaridad que sentimos (Luna) o la atención que recibimos (Sol). Si bien todo esto puede darnos cierta satisfacción, es la Casa 7 la que describe el encuadre ideal que potenciará la expresión de nuestro ser (Casa 1) dentro de una relación. Así es como vemos a la carta natal desde lo holístico. Conocer el significado de la casa 7 y lo que representa en nuestra carta natal nos ayuda de la misma manera que un mapa nos puede ayudar a encontrar el camino hacia nuestro destino.

    Nota: de cierta manera, la polaridad entre signos opuestos puede compararse con las posiciones de los Nodos Norte y Sur. La presencia de los nodos en alguno de estos signos indica un énfasis en lo que buscamos integrar en esta encarnación para armonizar nuestro ser.

    Casa 7 – Palabras Clave

    • la actitud natural hacia las relaciones y/o asociaciones
    • el camino hacia las relaciones armoniosas (integración de la Casa 1)
    • lo que necesitamos para sentirnos en relación con el Otro

    El Regente de la Casa 7

    El planeta que rige al signo de la cúspide de la Casa 7 se le llama regente de la casa. Por ejemplo, si Aries se encuentra en la Casa 7, el regente de la Casa 7 es Marte. La posición del regente de la Casa 7 describe el área de vida que toma importancia al momento de elegir nuestras relaciones. Por ejemplo, el regente de 7 en la casa 2, las asociaciones que tengamos influyen directamente en nuestro valor personal.

    Los Planetas en la Casa 7

    Cuando nos encontramos con un planeta o más en la Casa 7, estos representan partes de nuestro ser que queremos mostrar al mundo exterior y especialmente, las partes de nosotros mismos que resaltan y que queremos compartir en nuestras relaciones.

    En breve:

    • El Sol en Casa 7 indica que las relaciones resaltan nuestra identidad.
    • La Luna en la Casa 7 indica las relaciones resaltan nuestra emocionalidad y en el cuidado (maternalidad tanto en mujeres como en hombres).
    • Mercurio en la Casa 7 indica que las relaciones resaltan nuestro intelecto y capacidad de conversación.
    • Venus en la Casa 7 indica que las relaciones resaltan nuestra belleza y armonía.
    • Marte en la Casa 7 indica que las relaciones resaltan nuestro coraje e iniciativa.
    • Jupiter en la Casa 7 indica que las relaciones resaltan nuestras creencias y filosofías.
    • Saturno en la Casa 7 indica que las relaciones resaltan nuestro sentido del deber y la responsabilidad.
    • Urano en la Casa 7 indica que las relaciones resaltan nuestra originalidad y la visión de futuro.
    • Neptuno en la Casa 7 indica que las relaciones resaltan nuestra espiritualidad y unión universal.
    • Plutón en la Casa 7 indica que las relaciones resaltan nuestra intensidad y capacidad de regeneración.

    “El amor es una decisión. No es una emoción.” 

    ― Lao Tzu

    La Casa 7 en Sinastrias

    En las comparaciones de cartas (o sinastría), cuando los planetas de una persona caen en nuestra séptima casa, nuestra relación personal con las energías del planeta en cuestión se activa dentro de nosotros. La reacción que tenemos hacia este aspecto tiene más que ver con nuestras experiencias personales con el planeta que con la otra persona. Podríamos crear una «proyección» en la otra persona de lo que sabemos sobre esta energía. Cuando nos damos cuenta de ello, las relaciones se convierten en un camino hacia el autoconocimiento.

  • Plutón En Casa 3 (Natal y en Tránsito)

    Plutón En Casa 3 (Natal y en Tránsito)

    El Significado de Plutón

    «Soy Plutón, el planeta de la transformación y el poder profundo. En la Casa 3, mi influencia se enfoca en tu comunicación, pensamiento y entorno cercano. Te desafío a explorar tus pensamientos más profundos y a enfrentar la verdad, sin importar cuán intensa sea. Mi presencia aquí puede indicar la tendencia a investigar temas profundos y misteriosos, así como la capacidad para comunicar ideas transformadoras. Puedo llevarte a través de experiencias de comunicación intensa y cambios en tu entorno inmediato. A través de mí, aprenderás a utilizar el poder de la palabra y la mente para la autotransformación y para penetrar en las capas más profundas de la realidad.»

    Plutón generalmente se siente como una energía muy desagradable. Allí donde se encuentre en nuestra carta natal pasamos por crisis que parecen no abandonarnos nunca. Muy pocos están interesados por investigar a Plutón, así que… felicitaciones! Te has atrevido a ingresar al mundo de las sombras!

    Por qué pasamos por crisis? Plutón simboliza la muerte y el renacimiento. Con él pasamos por una metamorfosis. Es algo así como el hombre lobo cuando sale la luna llena. Los disparadores de este cambio se encuentran en el ámbito de vida simbolizada por la casa astrológica en que se encuentra. Cuando Plutón se activa, salen a la superficie los comportamientos que hemos reprimido de todas las formas posibles.

    «Si cada decisión que tomas proviene de un lugar honesto, eres sólido y nada de lo que nadie pueda decir sobre ti puede sacudirte o cambiar tu opinión».

    Angelina Jolie – Plutón en Casa 3

    Aunque se sienta desagradable, es una gran oportunidad para conocer a nuestra naturaleza instintiva y ver quienes somos realmente, ya que esto nos permitirá transformar aquello que no nos permite progresar.

    Plutón despierta nuestras reacciones instintivas para que las hagamos conscientes y así transformar lo que no nos permite progresar.

    La diferencia entre la posición natal y el tránsito de Plutón por las casas, es que la posición natal indica el área de vida en donde se enfocará nuestra evolución en la presente encarnación, mientras que el tránsito de Plutón activa procesos temporarios que asisten a nuestro camino evolutivo.

    El poder de transformación que representa Plutón lo vivimos tanto a nivel individual como colectivo. Este es un planeta que se mueve muy lento: necesita 248 años para recorrer la rueda zodiacal y se queda en cada signo entre 12 y 31 años. En este sentido, todos formamos parte de un grupo que irá evolucionando las características del signo en donde se encuentra Plutón cuando nacemos. A nivel individual, vivimos este proceso dentro del área de vida (o casa astrologica) en donde se encuentra Plutón.

    Cuando Plutón se encuentra en la Casa 3

    La Casa 3 simboliza nuestra percepción y el intelecto. Aquí vemos la manera en que resolvemos problemas, el tipo de inteligencia que poseemos y nuestro enfoque sobre los estudios. En el plano más mundano, representa los viajes cortos, nuestro vecindario, la relación con los hermanos y vecinos.

    Cuando Plutón se encuentra en esta casa, sin duda alguna poseemos un intelecto muy profundo. Este es el emplazamiento de la mente del investigador por excelencia. Sin embargo, la posición de Plutón en la casa del intelecto indica la necesidad de transmutación de nuestra percepción.

    Plutón trae a la superficie comportamientos que necesitan ser dejados de lado para así continuar nuestro camino evolutivo. Cuando se encuentra en la casa del intelecto, es nuestra percepción la que pasará por el tunel del infierno. Esto puede manifestarse como pensamientos obsesivos que no nos abandonan. O pensamientos que nos avergüenzan o nos hacen sentir culpa.

    Con esta posición, lo que observamos puede despertar nuestras reacciones instintivas. Hoy en día es muy difícil lidiar con nuestra parte animal sin juzgarla como «salvaje» o «brutal». Nuestra civilización se ha ido separando de ella hasta convertirla en algo indecoroso. Entonces, para aquellos que tengan Plutón en la Casa 3, muchas veces sienten que lo que ronda dentro de sus mentes les asusta. Entonces, aprenden a reprimir sus pensamientos. Y sin saber porqué, caen en la depresión de tanto en tanto.

    Los pensamientos compulsivos que indican esta posición son una manifestación de aquello que no nos permitimos pensar. Para poder subsanar esta condición, necesitamos atrevernos a escuchar a nuestros pensamientos, aunque sean grotescos o incluso violentos. Si vemos esto como un proceso de purga intelectual y abrimos la caja de Pandora que se encuentra en nuestra mente, una vez que se vacíe, nos encontraremos con la Esperanza. En vez de ver todo de forma pesimista, nuestra fuerza intelectual podrá ser utilizada para encontrar soluciones de raíz.

    Esta posición indica una pasión por comprender inigualable y una gran fuerza de concentración. La mente funciona como un foco y es capaz de crear proyecciones mentales tan fuertes que puede modificar la percepción de los demás. Como he dicho antes, Plutón activará los comportamientos que surgen cuando nos sentimos en peligro. Entonces, nos encontramos diciendo mentiras o cambiando la verdad de forma que nos resulte más ventajosa. Hasta que no nos comuniquemos con honestidad, Plutón exacerbará nuestros pensamientos compulsivos. Esto no debe ser tomado como un castigo sino como un deseo real de nuestra alma de mostrarnos con qué estamos alimentando a nuestra mente.

    Plutón en la Casa 3 indica una mente sagaz e ingeniosa. Lo sabemos y nos gusta. Sin embargo, a veces podemos actuar como si fuéramos los que entendemos todo mejor que nadie – un mecanismos de autopreservación que se ha desarrollado tal vez por haber sido degradados intelectualmente por hermanos o en la escuela. Este «orgullo intelectual» nos permite mantener cierto poder dentro de nuestras conversaciones y se activa especialmente cuando nos sentimos en peligro. Entonces, somos mordaces y hasta venenosos en nuestras palabras, y así desarmamos cualquier posible agresión. A medida que vamos descubriendo que es nuestro propio miedo a no ser tan inteligentes lo que nos lleva a actuar de esta manera, y aprendemos a reírnos de nuestras propias miserias, comenzamos a desarrollar un humor sarcástico que hará reír a todo el mundo.

    Danny: Ahora, me dicen que pagué mi deuda con la sociedad.
    Tess: [sarcásticamente] Es curioso, nunca recibí un cheque.

    «Ocean’s Eleven»

    Plutón busca derribar todo lo que no es auténtico para abrir paso al gran potencial que encierra la casa astrológica en donde se encuentre. En la Casa 3 será el uso de nuestra mente lo que se irá transmutando a través del tiempo. Nos pide comunicarnos con honestidad y a abrirnos a la posibilidad del error en la percepción. De esa manera, no solo agudizamos nuestra percepción sino que además podemos comprender el comportamiento de los demás y ayudarles a entenderse a sí mismos. Carl G Jung, el fundador de la psicología analítica es un ejemplo de la profundidad mental que indica Plutón en la Casa 3.

    Plutón en Casa 3 – Mira el VIDEO

  • Plutón en Casa 2 – Los Que No Pueden Comprarse Mentiras

    Plutón en Casa 2 – Los Que No Pueden Comprarse Mentiras

    Los que no pueden fingir que algo les importa

    Hay personas que no pueden asentir cuando alguien les explica qué deberían valorar. No es rebeldía ni terquedad – es que algo en su estructura interna rechaza automáticamente cualquier valor que no haya pasado por sus propios laboratorios de verificación. Como si tuvieran un detector de mentiras incorporado que se activa cada vez que alguien intenta venderles una verdad prefabricada.

    No pueden simular entusiasmo por lo que «se supone» que debe importar. No pueden fingir que les preocupa el estatus social, la seguridad convencional, o los sueños ajenos convertidos en mandatos familiares. Su sistema interno simplemente rechaza lo que no resuena como auténtico, con la misma naturalidad con que el cuerpo rechaza un alimento en mal estado.

    Es desconcertante para quienes los rodean. ¿Por qué no pueden simplemente adaptarse? ¿Por qué todo tiene que pasar por el filtro de su experiencia personal antes de poder ser aceptado como válido? Como si fueran incapaces de la conveniencia social que permite a otros adoptar valores por herencia o conveniencia.

    El laboratorio implacable

    Cuando Plutón se instala en la segunda casa, convierte el proceso de consolidación en un escáner de autenticidad que nunca se apaga. Todo lo que entra al sistema – ideas, valores, recursos, creencias sobre lo que vale la pena – debe pasar por una verificación ontológica que opera más allá de la voluntad consciente.

    No es que elijan ser escépticos; es que su estructura interna funciona como un detector de inconsistencias que no puede ser sobornado. Como un científico involuntario que examina cada elemento antes de permitir que se integre a su tabla periódica personal. Si algo «no suena a verdad», simplemente no puede consolidarse como propio, sin importar qué tan conveniente o socialmente aceptable sea.

    Esta función opera con una precisión casi quirúrgica. Pueden detectar dónde un sistema de valores tiene grietas estructurales, dónde una creencia sobre la seguridad está construida sobre bases falsas, dónde un concepto del éxito está contaminado por expectativas ajenas. No es intuición – es resonancia visceral con la autenticidad.


    Más sobre Plutón en Casa 2: Plutón en casa 2 y la inteligencia de supervivencia


    La resistencia de lo heredado

    Existe en ellos una incapacidad estructural para heredar valores sin cuestionamiento. Como si llevaran inscrito en su código operativo que nada puede volverse realmente «propio» sin haber sido desmantelado, examinado y reconstruido desde la experiencia directa.

    Esto los convierte en huérfanos involuntarios de las tradiciones familiares. No pueden simplemente recibir la herencia conceptual y emocional que otros adoptan sin conflicto. Todo debe ser verificado en el laboratorio de su propia experiencia antes de poder ser integrado como valor auténtico.

    La paradoja es que mientras más cuestionan lo recibido, más profundamente necesitan encontrar qué es realmente suyo. Como arqueólogos de su propia autenticidad, excavan entre las capas de expectativas ajenas buscando el núcleo de lo que genuinamente resuena con su estructura interna.

    El precio de la autenticidad

    Su relación con los recursos – materiales, emocionales, conceptuales – tiene la intensidad de quien no puede permitirse mentiras. No pueden valorar algo solo porque «se supone» que debe ser valorado. No pueden desear algo solo porque otros lo desean. No pueden sentirse seguros con formas de seguridad que no han verificado personalmente.

    Esta precisión los vuelve inadaptados para el mundo de los valores consensuales. Mientras otros pueden adoptar metas sociales y sentirse motivados por ellas, ellos necesitan que cada objetivo pase por el filtro de su detector interno de autenticidad. Si algo no resuena como genuinamente suyo, simplemente no pueden movilizar energía hacia ello.

    Viven en una tensión constante entre la necesidad de consolidar algo propio y la imposibilidad de consolidar algo falso. Como si estuvieran condenados a la autenticidad en un mundo que funciona sobre acuerdos convencionales sobre lo que vale la pena.

    Sin atajos posibles

    Su sistema de consolidación opera desde una lógica que no admite excepciones: nada puede volverse realmente «propio» sin haber pasado por la verificación de consistencia interna. No hay atajos, no hay excepciones por conveniencia, no hay manera de saltarse el proceso de autentificación.

    Esto los convierte en expertos involuntarios en distinguir entre lo que es genuinamente suyo y lo que han adoptado por presión externa. Saben, de manera visceral, cuándo están actuando desde valores auténticos y cuándo están operando desde expectativas ajenas. Pero esa claridad tiene un precio: la imposibilidad de fingir que algo les importa cuando no es así.

    La tensión insostenible

    Existe un sufrimiento específico en esta configuración que no es solo «no poder mentirse» sino algo más complejo: detectar que algo es falso pero sentirse compelido a operarlo de todas formas. Como estar atrapado entre dos fuerzas contradictorias – el detector que dice «esto no es auténtico» y una compulsión a actuar desde esa falsedad para mantener estructuras de supervivencia.

    En Casa 2, esto se manifiesta particularmente en el autosustento: saber que las formas familiares o culturales de generar recursos son falsas para tu sistema, pero sentir que si no las operas, te quedas sin base material, sin conexión familiar, sin estructura de supervivencia conocida. Es la agonía específica de detectar que «trabajar en algo que odias para ganar dinero» es mentira para ti, pero no poder parar porque parece la única forma de mantenerte a flote.

    No es sufrimiento genérico – es esa disonancia brutal de estar consciente de que estás actuando una mentira pero no poder parar. Como vivir dividido entre lo que sabes que es auténtico y lo que sientes que tienes que hacer para sobrevivir. El detector plutoniano no puede ser sobornado, pero tampoco pueden ignorarse las necesidades materiales básicas.

    La metamorfosis forzada

    Aquí es donde aparece la verdadera transformación plutoniana – no como elección evolutiva sino como inevitabilidad biológica. La tensión entre detectar falsedad y operar esa falsedad eventualmente se vuelve tan insostenible que soltar lo inauténtico se convierte en la única salida posible.

    Como la oruga en el capullo: no «decide» transformarse porque quiera evolucionar. Llega un punto donde quedarse en esa estructura se vuelve imposible – o sales o mueres. La transformación no es opcional, es inevitable porque la disonancia interna duele más que el miedo a lo desconocido.

    En Casa 2, esto significa atravesar el terror específico de soltar las formas conocidas de autosustento sin garantías de que tu manera auténtica de generar valor funcione en el mundo real. Es caminar por un bosque denso en la noche, lleno de sombras que aterrorizan: «¿Cómo voy a sobrevivir económicamente si dejo de hacer lo que se supone que debo hacer? ¿Qué pasa si mi forma auténtica no es valorada por el mundo?»

    Pero la metamorfosis se vuelve inevitable porque mantener lo falso se vuelve más doloroso que enfrentar lo desconocido. Y una vez que sales del capullo, no puedes volver – ya no encajas en las estructuras que antes te contenían, aunque fueran familiares.

    La geografía de lo irreductible

    Tarde o temprano, si sobreviven a la confusión de los primeros años, descubren algo extraordinario: que su incapacidad para comprarse mentiras no es un defecto sino una función específica. Que su detector interno de autenticidad no es obstáculo sino herramienta de navegación en un mundo lleno de valores falsificados.

    Cuando finalmente abrazan su función plutoniana en lugar de resistirla, algo cambia. Dejan de disculparse por no poder valorar lo que no resuena como auténtico y comienzan a confiar en su capacidad de detectar lo que sí es genuinamente suyo. Como si finalmente entendieran que no están aquí para heredar valores sino para destilarlos.

    No es que se vuelvan menos exigentes consigo mismos. Es que su exigencia se vuelve creativa en lugar de destructiva. Y entonces, paradójicamente, encuentran que lo realmente suyo emerge naturalmente – no porque lo busquen, sino porque han limpiado el espacio de todo lo que no era auténtico desde el origen.

    Su don no es tener valores claros, sino ser incapaces de mentirse sobre lo que realmente valoran.

    MÁS SOBRE LA CASA DOS (SIGNOS Y PLANETAS)

    Plutón en Casa 2 – Míralo en VIDEO

  • Plutón en Casa 1 – Por Qué Te Miran Así

    Plutón en Casa 1 – Por Qué Te Miran Así

    Presta mucha atención a las personas que no aplauden cuando ganas.

    Leonardo DiCaprio – Plutón en Casa 1

    El que no puede entrar sin alterar

    Hay personas que no pueden cruzar el umbral de una habitación sin que algo se desplace. No hacen ruido, no gesticulan, no anuncian su llegada. Simplemente están ahí y el aire cambia de densidad. Los otros lo sienten antes de verlos: una alteración sutil en la temperatura emocional del espacio, como cuando las nubes se acumulan antes de la tormenta.

    No es carisma. El carisma seduce, convence, envuelve. Esto es otra cosa: una presencia que reorganiza el campo sin pedir permiso. Como si llevaran consigo una carga electromagnética que interfiere con los circuitos del entorno. Los demás reaccionan antes de procesarlo racionalmente – se sienten atraídos o se alejan, se ponen en guardia o se entregan, pero nunca permanecen indiferentes.

    Es curioso: ellos mismos a menudo no lo notan. Viven sus vidas preguntándose por qué las conversaciones se detienen cuando aparecen, por qué los ascensores se vuelven silenciosos, por qué las miradas se sostienen un segundo más de lo socialmente aceptable. Como si fueran los únicos que no pueden ver su propia sombra.

    La alquimia involuntaria

    En la arquitectura de una carta natal, cuando Plutón ocupa la primera casa, instala un mecanismo particular: la imposibilidad de aparecer sin transformar. No es una elección consciente sino un protocolo operativo. Cada irrupción en el mundo activa un proceso de transmutación que afecta tanto al que llega como al espacio que lo recibe.

    Imaginen un laboratorio donde cada experimento modifica no solo la sustancia estudiada sino también los instrumentos de medición. Así funciona esta configuración: no hay observación neutra de sí mismo ni presentación inocente ante el mundo. Todo encuentro es alquímico.

    La función plutoniana aquí no se esconde en los sótanos del inconsciente – emerge como máscara de aparición. Lo que otros ven no es exactamente «la persona» sino un campo de intensidad que precede y envuelve cualquier identidad reconocible. Una presencia que ya está operando desde lo oculto antes de que la conciencia tenga tiempo de decidir cómo presentarse.

    El espejo que perturba

    Hay algo perturbador en estos seres que no pueden fingir liviandad. Su mera existencia funciona como espejo oscuro: reflejan lo que los otros no quieren ver de sí mismos. No es que busquen provocar; simplemente su frecuencia vibratoria resuena con aquello que permanece enterrado en quienes los rodean.

    Es como si fueran detectores de autenticidad involuntarios. Su presencia desnuda las máscaras sociales, no por intención sino por resonancia. Donde hay actuación, su autenticidad primitiva la vuelve evidente. Donde hay represión, su libertad instintiva la despierta. Donde hay mentira, su transparencia visceral la expone.

    Por eso muchas veces se sienten como imanes de confusión ajena. Las personas se comportan de manera extraña cerca de ellos – más honestas o más defensivas, más vulnerables o más agresivas. Como si su campo energético activara sistemas de emergencia en los otros: o se abren completamente o se blindan hasta el absurdo.

    La paradoja del poder

    Aquí reside la paradoja más exquisita de esta configuración: poseen un poder que no pueden no ejercer, pero que no pueden controlar conscientemente. Es como tener un superpoder que se activa por proximidad, sin botón de encendido ni manual de instrucciones.

    Este poder no es social ni político – es transmutacional. No convencen a nadie de nada, pero su presencia inicia procesos de cambio en quienes los rodean. No lideran movimientos, pero catalizan crisis personales. No predican transformación, la encarnan de manera tan natural que vuelve inevitable la pregunta en el otro: «¿Qué estoy evitando en mí mismo?»

    La ironía es que muchas veces ellos son los últimos en reconocer este mecanismo. Viven experiencias de rechazo o fascinación extrema sin entender que son el agente catalítico de esas reacciones. Se preguntan por qué atraen relaciones intensas, por qué no pueden tener vínculos «normales», por qué todo parece volverse dramático a su alrededor.

    El protocolo de la mutación

    Su sistema de irrupción en el mundo opera desde una lógica particular: nada puede iniciarse sin alterarse primero. No hay comienzos inocentes ni presentaciones neutras. Toda aparición implica mutación del campo. Como si llevaran inscrito en su código operativo que lo estático debe morir para que emerja lo vivo.

    Esto se traduce en una incapacidad fundamental para la superficialidad sostenida. Pueden actuar roles sociales por períodos breves, pero su naturaleza inevitablemente perfora cualquier máscara. Como agua que encuentra grietas en una presa: tarde o temprano, la presión interna hace estallar cualquier contención artificial.

    Viven en una tensión constante entre el deseo de normalidad y la imposibilidad estructural de alcanzarla. Anhelan poder entrar a lugares sin alterar nada, relacionarse sin intensidad, existir sin consecuencias transformacionales. Pero es como pedirle al fuego que no caliente.

    La geografía del reconocimiento

    Tarde o temprano, si sobreviven a la confusión de los primeros años, aprenden a navegar su propia naturaleza. Descubren que no son víctimas de una maldición sino portadores de una función específica en la economía energética del mundo. Comprenden que su incomodidad no viene de ser «raros» sino de resistir lo que son.

    El proceso de reconocimiento suele comenzar cuando alguien les devuelve una imagen clara de su efecto: «No sé qué me pasa cuando estás cerca, pero me dan ganas de contarte cosas que nunca le he dicho a nadie.» O: «Tu presencia me obliga a ser más honesto conmigo mismo.» O simplemente: «Eres intenso sin hacer nada.»

    Entonces comprenden que su don no es ser queridos sino ser transformacionales. No están aquí para agradar sino para activar. Su función en el mundo no es decorativa sino alquímica. Y esa comprensión, paradójicamente, los libera para ser exactamente lo que son: agentes involuntarios de metamorfosis.

    Cuando finalmente abrazan su naturaleza plutoniana en lugar de resistirla, algo extraordinario sucede: dejan de atraer crisis ajenas y comienzan a magnetizar encuentros evolutivos. Como si el universo finalmente pudiera usar su frecuencia para lo que fue diseñada: acelerar procesos de despertar en quienes están listos para ello.

    No es que cambien. Es que dejan de disculparse por ser exactamente lo que siempre fueron: una invitación viviente a la autenticidad radical.

    Plutón en la Casa 1 – Míralo en VIDEO

  • Ascendente en Leo Casa por Casa

    Ascendente en Leo Casa por Casa

    Imaginemos que para entrar en este mundo hay doce puertas de entrada. Cada una de ellas ofrece un conjunto de cualidades, que darán forma a nuestro ser esencial durante nuestra experiencia en el 3D. La puerta por la que entramos está designada por la hora y lugar de nacimiento. Este es nuestro signo ascendente.

    Hoy vamos a hablar sobre el ascendente en Leo casa por casa. Las doce casas representan los recursos con los que podemos desarrollar nuestro potencial. La forma en que usaremos estos recursos depende de las posiciones de los planetas, los aspectos y nuestro libre albedrío.

    Mira la versión de Ascendente en Leo Casa por Casa en Youtube.

    Leo en Casa 1 – La anatomía de tu signo ascendente

    El signo ascendente describe cómo nos enfrentamos a la vida. Nos muestra nuestra forma natural de presentarnos a los demás. Cualquier planeta en la primera casa va a condicionar este comportamiento de una forma u otra, pero el signo que se encuentra en la cúspide de la casa 1, describirá nuestras tendencias naturales. Será lo primero que otros verán de nosotros.

    El ascendente en Leo muestra calidez, generosidad, dignidad. Está gobernado por el sol. Y como tal, es impulsado ​​por la alegría de vivir. Naturalmente optimista, siempre verá una posibilidad en el horizonte, incluso en las situaciones más difíciles. Con este ascendente somos muy juguetones, tenemos algo de teatral.

    Leo en la primera casa ha venido al mundo para expresar su verdadero ser, exactamente como lo hacen los niños. El sol es el objeto más brillante de nuestro sistema solar. Cualquiera que esté cerca de un ascendente en Leo sentirá su magnetismo. Algunos creerán que es Leo quien quiere llamar la atención. En realidad es que no pueden evitarlo. No podemos pedirle al Sol que mida su luz solo porque a veces es demasiado brillante. Lo mismo ocurre con Leo. El desafío de la primera casa es honrar nuestros impulsos vitales. Será la única forma en que podemos alinearnos con nuestro potencial. Cuando Leo es nuestro signo ascendente, nuestra necesidad vital es expresar quiénes somos realmente. Esta es una tarea difícil en este mundo … todos estamos educados para comportarnos siguiendo los modelos creados por otros. El ascendente en Leo nos llama a vivir con integridad, de lo contrario no podemos ser felices. Pero debemos recordar que este enorme desafío está respaldado por el Sol. ¿Cómo podemos lograrlo? La posición del Sol y sus aspectos darán más detalles sobre esto. Las 11 casas que siguen también nos hablaran de potenciales que, si los desarrollamos, nos permitirán alcanzar el máximo potencial de Leo como ascendente.   

    Casa 2 en Virgo

    La segunda casa representa lo que nos da una sensación de seguridad. También representa las cualidades que están latentes en nosotros y que una vez que las desarrollamos, nos aportan valor y autoestima. También representa cómo nos relacionamos con el mundo material.

    Con Virgo en la segunda casa, Leo ascendente se beneficia enormemente de prestar atención a los detalles. Podríamos estar interesados en descubrir cómo funcionan las cosas. Desarrollamos un enfoque pragmático de los recursos. Saber dónde invertir nuestra energía, incluyendo el dinero, puede convertirse en  de nuestras mayores cualidades. Tenemos una vision muy realista de cómo generar recursos. Nos interesaremos por desarrollo personal.  También podemos valorar la salud y todo lo relacionado con el cuidado de nuestro cuerpo. El desafío de la segunda casa es darle una expresión personal a nuestros recursos innatos. Con Virgo en esta casa tenemos el potencial de discernir lo que es util, lo que sirve, de saber administrarnos y resolver problemas. Para Leo Ascendente, esto es muy util porque puede ayudarle a hacer su expresión mas sobria y de calidad, a través de la auto-observacion. 

    Casa 3 en Libra

    La tercera casa representa nuestro intelecto, la comunicación, los procesos mentales, la percepción consciente, nuestro razonamiento. El lado izquierdo del cerebro: el pensamiento racional y secuencial; cómo recopilamos información. En suma, todas estas facultades nos hablan de la relación con nuestro entorno inmediato.

    La tercera casa en Libra busca armonía, equilibrio, equidad. Sopesamos la información. La mente no está polarizada. Queremos saber sobre los dos aspectos de un asunto. Sabemos que ambos lados contienen la verdad. Tenemos consciencia que los demás tienen sus propias ideas. Es por eso que la gente disfruta de las conversaciones con aquellos con Leo en el ascendente. Leo habla con gracia. Son muy educados y no les gusta la grosería. El desafío de la tercera casa es formar una percepción clara de nuestro entorno inmediato. Con Libra en esta casa, afrontamos este desafío con equidad, al incluir todos los aspectos de un tema y al llegar a conclusiones donde todo lo que hemos observado se tiene en cuenta. 

    Casa 4 Escorpio

    La cuarta casa nos cuenta sobre nuestra seguridad emocional, nuestro mundo interior, nuestro ser central, nuestra experiencia personal del mundo. Tener Escorpio en la cuarta casa nos cuenta sobre personas que viven todo muy intensamente. Con Escorpio aquí, el potencial que surge es el de sumergirnos en nosotros mismos y descubrir nuestras limitaciones y fortalezas. A veces, las emociones pueden ser abrumadoras para Leo, pero estos momentos intensos son catalizadores para el autodescubrimiento y la transformación. Somos muy privados con nuestros sentimientos y muy protectores de nuestro hogar y familia. El desafío de la cuarta casa es ganar nuestra seguridad emocional descubriendo cuáles son nuestras necesidades más profundas. Con Escorpio en esta casa, lo logramos al hacernos vulnerables a nuestras emociones más oscuras, permitiéndoles fluir dentro de nosotros libremente en nuestro mundo interior, enfrentándonos con honestidad total, y así entrar en el camino hacia el autoconocimiento.

    Casa 5 en Sagitario

    La quinta casa muestra nuestra autoexpresión creativa, nuestro enfoque del placer, dónde encontramos alegría, cómo nos enamoramos. Tener a Sagitario en esta casa habla de cuán expansivo es Leo al expresarse, al enamorarse, al explorar el mundo. Encontramos un gran placer en estudiar otras culturas, otras filosofías. Leo en el ascendente encuentra alegría en nuevas experiencias. Nos encanta hacer cosas que nunca antes hemos hecho. En nuestras actividades creativas, expresaremos optimismo y haremos lo que sea posible para dejar claro cuales son nuestros principios. Disfrutamos de las aventuras, la naturaleza. Montañas monumentales… vastos océanos. Ser testigo de la majestad de la naturaleza nos deja maravillados. El desafío de la quinta casa es expresarnos a través de la creatividad y la alegría. Con Sagitario en esta casa, superamos este desafío al abrirnos a la exploración la diversidad de la vida, al aprender cosas nuevas, al descubrir otras culturas, otras religiones, sistemas de creencias diferentes al propio, pero siempre desde la «experiencia», como una aventura, como exploradores. Y así también nos entregamos al amor, de una manera muy aventurera. Nos tiramos de cabeza ante la posibilidad de un romance, y para que este prosiga, necesitamos poder explorar nuevas posibilidades. La rutina no funciona para un Leo Ascendente con esta quinta casa. 

    Casa 6 en Capricornio

    La rutina, la vemos en la Casa Sexta. Esta nos habla sobre cómo pulimos nuestras habilidades, cómo solucionamos problemas, cómo aplicamos lo que hemos aprendido en la vida cotidiana . 

    Cuando la casa sexta se encuentra en Capricornio, nos encontramos con personas muy trabajadoras y que se toman muy en serio sus tareas. Un ascendente en Leo trabajará duro. Con esta configuración, somos muy responsables cuando se trata de las tareas que nos han encomendado. Trabajamos durante largas horas y es posible que necesitemos dormir mucho después, solo para recargar nuestra energía y seguir adelante. Los problemas se solucionan con paciencia y autodisciplina. Pase lo que pase, cuando tengamos a Capricornio en la 6ª Casa, alcanzaremos nuestros objetivos, siempre y cuando sean relevantes para lo que nos hemos propuesto. El desafío de la sexta casa es asumir responsabilidad, especialmente cuando desarrollamos nuestras habilidades y cuando las ponemos al servicio de los demás. Con Capricornio en esta casa, lo hacemos a través de la disciplina y la dedicación, y es por ello que tenemos el potencial de ser muy buenos en nuestro trabajo. 

    Casa 7 en Acuario

    En la Casa 7, vemos cómo nos relacionamos con los demás. Generalmente, especialmente en la primera etapa de nuestra vida, esta casa muestra la proyección que hacemos en los demás sobre aquellas cualidades que queremos desarrollar en nosotros mismos.  Estas personas despliegan estas cualidades… al menos desde nuestro punto de vista. Con Acuario en esta casa, buscamos a personas que se destaquen por su individualidad, de alguna manera u otra. Quizás sea porque Leo en el signo ascendente busca liberarse de la necesidad de ser apreciados por todos, ya que esto les impide expresar su verdadero ser. Leo ascendente se sienten atraído por aquellos que se atreven a mostrar su singularidad sin pedir disculpas. El mayor compromiso de Leo es con sus ideales, y con Acuario en la Séptima Casa, nos sentiremos muy felices al encontrar individuos que están muy conscientes de lo que se necesita para mejorar la sociedad. El desafío de la séptima casa es darse cuenta de que aquellos con quienes formamos relaciones son tan especiales como nosotros. Con Acuario en esta casa, pasamos por este desafío descubriendo nuestra propia singularidad al descubrir la singularidad de todas las personas con quien entramos en relación. Aprendemos a respetar la libertad personal de elección. Los individuos que posean características acuarianas harán que Leo se sienta tan especial como cualquier otra persona, y esto les ayudará, poco a poco, a sentirse parte de algo que trasciende al Yo. Por supuesto, esto puede traducirse como relaciones que descoloquen a Leo de tanto en tanto, hasta que Leo logra amarse a si mismo por lo que es, y no por la respuesta de los demás. Cuando esto ocurre, Leo ascendente puede formar relaciones con la octava mas alta de lo que representa Acuario: uniones basadas en la igualdad, y especialmente la amistad, en donde la creatividad, la inventiva y el compañerismo van de la mano.     

    Casa 8 en Piscis

    Y aquí es cuando encontramos a Piscis en la octava casa. La octava casa trata sobre nuestras respuestas instintivas, la intimidad, la sexualidad, nuestra visión de la muerte y la transformación que ocurre cuando nuestras energías se mezclan con la de los demás. Con Piscis en esta casa, el corazón noble de Leo busca la union espiritual con el otro. Se dice que la octava casa es la que muestra cómo somos realmente cuando entramos en relaciones íntimas con los demás. La influencia de Neptuno, el regente de Piscis, nos conecta con las energías más sutiles del universo. Leo tiene un fuerte sentido del sí mismo. Ya dijimos que el Sol es tan magnético y luminoso, que el ascendente en Leo realmente no puede ver más allá de su propia luz. Entonces, la única forma de mezclarse con los demás es a través de las energías intangibles de Piscis. Son energías llenas de delicadeza y aceptación, que van bañando a su corazón en oleadas. La unión íntima se basa en la vibración que comparte con el otro. Esto solo puede lograrlo con seres que están libres de Ego. Cuando se une a uno de estos seres, Leo Ascendente pasa por una transmutación mística. Por esto mismo, esta posición también da la capacidad de conectarse con los mundos intangibles. Esta union puede producirse también con la música, el misticismo, los sueños, el desarrollo de la compasión. El desafío de la octava casa es integrar como parte de la Vida misma a la muerte, a la transformación y a la intimidad como parte de la Vida. Cuando encontramos a Piscis en esta casa, podemos tender a escapar de la intimidad por miedo a perder nuestra propia identidad. Pero, cuando nos atrevemos a liberarnos de la desconfianza hacia lo que no podemos entender, aprendemos a explorar nuevos mundos… el mundo de nuestra imaginación y los misterios de la vida.

    Casa 9 en Aries

    La novena casa representa nuestra filosofía personal, ética, nuestra búsqueda de la verdad, cómo exploramos nuevos territorios. Tener a Aries en la novena casa muestra que Leo cree en la independencia. Con Aries aquí, es probable que no sigamos a ningún líder. Podemos preferir el auto-aprendizaje y somos pensadores independientes. Nuestras filosofías están relacionadas con la acción, por lo que podríamos beneficiarnos con las enseñanzas de las artes marciales y el yoga, donde se combinan la actividad física con la espiritualidad. El ascendente en Leo se entusiasmará mucho cuando una idea le interesa, y cuando crean en algo que valga la pena, defenderán sus creencias como verdaderos guerreros. El desafío de la Novena Casa es evolucionar explorando lo desconocido y formar un sistema de creencias que sea representativo de nuestro verdadero Ser. Con Aries en esta casa, Leo atraviesa este desafío creando su propia filosofía, que generalmente está ligada a la independencia y a la libertad de acción individual.  

    Casa 10 en Tauro

    La Décima Casa describe nuestra reputación, nos muestra lo que las personas que no nos conocen ven de nosotros… como por ejemplo, nuestros logros personales. Esta casa también representa nuestro destino. Para cumplirlo, debemos desarrollar los rasgos descritos por el signo, la posición de su planeta regente, sus aspectos y los planetas que se encuentran en la Casa Décima. Tauro en la Casa 10 habla sobre la necesidad de una vida estable. El objetivo más notorio de Leo en el ascendente es disfrutar de los frutos de su trabajo. Queremos ser vistos como alguien que sea sólido en todas las áreas de la vida, alguien que pueda cuidar de sí mismo y de sus seres queridos. Leo en el Ascendente quiere legar a la sociedad sus valores personales. El desafío de la Casa Décima es alinearnos con nuestro propio destino. Con Tauro aquí, lo logramos a través de la determinación. La meta es sostenernos a nosotros mismos con los frutos de nuestros talentos personales. 

    Casa 11 en Géminis

    La Casa 11 describe nuestros objetivos, la dirección que queremos dar a nuestras vidas, asociaciones o grupos de personas de ideas afines. Aquí encontramos la seguridad que proporciona alcanzar un sentido de pertenencia. 

    Con Géminis en la Casa 11, Leo ascendente buscará personas ingeniosas, inteligentes, altamente intelectuales y bien educadas. Y a través de la interacción con ellos, a Leo se le ocurrirán nuevas ideas. También utilizaremos Internet donde podemos encontrar una gran cantidad de información. Preferimos asociaciones con grupos diversos donde podemos expresar diferentes aspectos de nuestra personalidad. Intercambiamos información como una forma de ampliar nuestra comprensión. Si tenemos hermanos, nos encantará hablar con ellos. El desafío de la casa 11 es encontrar una dirección en nuestra vida y unirnos con otros para manifestar nuestros ideales. Con Geminis aquí, lo atravesamos recopilando e intercambiando información y al hablar o escribir sobre lo que nos inspira.  

    Casa 12 en Cáncer

    La Casa 12 representa el útero universal, las experiencias espirituales y psíquicas, nuestro inconsciente, nuestros recuerdos prenatales. Con Cáncer en la Casa 12, nos unimos al Todo a través de nuestras emociones. Somos muy sensibles, y vamos a tener tendencia a querer proteger a todos los seres vivos. Es posible que no querramos lastimar a otros, incluso cuando nos están lastimando. Somos muy empáticos. Escorpio en la cuarta casa nos ha llevado a sentir profundamente el dolor, y somos tan sensibles que no queremos dárselo a nadie. Podemos sacrificar nuestras propias emociones para proteger a aquellos que son más vulnerables que nosotros. Tendemos a no prestar atención a nuestras propias emociones, aunque estas están activas en nuestro inconsciente. Y es por esto que podemos ponernos de mal humor y empezar a quejarnos de cualquier cosa sin saber realmente por qué. O las expresamos a través de nuestros sueños. Con Cáncer en la casa 12, los sueños pueden ayudarnos a traer a nuestra conciencia las emociones que están ocultas profundamente en nuestro inconsciente. También puede ser que tengamos dificultades para discernir nuestras emociones de las de los demás. El desafío de la casa 12 es la integración de todo lo que experimentamos desde la casa 1 hasta la 11. El ascendente en Leo tiene como lección de vida lograr la soberanía personal. El movimiento a través de las casas es un movimiento ascendente en espiral que nunca se detiene. Y con cada vuelta, nuestra soberanía personal va desarrollándose a medida que sigamos los dictados de nuestro corazón. Así llegamos a la integridad de nuestro ser, y entonces, comenzamos a ser capaces de sentir con claridad de quién son las emociones que estamos sintiendo. Con Cáncer en el 12, tenemos el potencial de construir una gran biblioteca emocional que nos permitirá sentirnos en familia con todo lo que existe.  

    Esta es la anatomía del Leo ascendente. Como he dicho antes, la experiencia personal de este potencial depende de la posición de los planetas y sus aspectos. Comprender el arquetipo de Leo puede ayudarnos a validar nuestras necesidades más íntimas.

  • Ascendente en Virgo – Descendente en Piscis

    Ascendente en Virgo – Descendente en Piscis

    El signo ascendente describe cómo nos enfrentamos a la vida. Muestra nuestra forma natural de presentarnos a los demás. Cualquier planeta en la primera casa condicionará este comportamiento de una forma u otra. Sin embargo, el signo que da inicio a la primera casa es una especie de traje, el «formato» físico que toma nuestro Ser para navegar por su experiencia en el 3D. No somos muy conscientes de él. De hecho, el signo ascendente es como Aires: se manifiesta espontáneamente, sin pensar. A medida que crecemos y vamos desarrollando estas características, aprendemos a expresarlas de una manera más magistral.

    Es el signo del Sol el que reconocemos como nuestra identidad. El signo de la Luna nos hace conscientes de nuestras necesidades emocionales. El signo del ascendente describe nuestro exterior, lo que la gente ve cuando nos ve.

    Virgo en Casa 1 (Ascendente)

    Con el Ascendente en Virgo, lo primero que hacemos es notar todo aquello que necesita ser mejorado. Con este ascendente somos perfeccionistas. Nos centramos en los detalles. Nos mostramos prolijos, exactos. Tenemos todo bien definido. Nuestra agenda está perfectamente organizada. Nuestra apariencia será pulcra y sobria. Un Virgo ascendente pondrá mucho esmero en su arreglo personal.

    Los individuos nacidos bajo este signo ascendente han venido al mundo para ejemplificar el perfeccionamiento. De todos los signos, Virgo es el que puede ver lo que sobra y lo que falta. La atención al detalle pertenece a este signo, y los que lo tienen como ascendente, tienen la capacidad de saber lo que se tiene que hacer para optimizar la realidad.

    Un ascendente en Virgo llega a tu casa y va a comunicarte lo que necesita arreglo. Esto puede darle fama de criticón. Si los escuchamos bien, sabremos que lo que están comunicando es real y que si seguimos sus consejos, nuestra vida puede volverse más eficaz. Lo que Virgo no toma demasiado en cuenta que no todos buscamos la perfección de los detalles. Y se sentirá mortificado si rechazamos sus consejos, sintiéndose una víctima. Este ascendente ama sentirse útil.

    Descendente (Casa 7) en Piscis

    La casa 7 nos muestra las asociaciones que buscamos, las cualidades que necesitamos en los demás para entrar en relación. Cuando tenemos Piscis en la casa 7, buscamos relacionarnos con individuos con predisposición artística, soñadores, o que necesiten de nuestras cualidades organizativas. Buscamos en los demás aceptación, gratitud, e incluso sacrificio.

    Somos muy intuitivos a la hora de relacionarnos con los demás. Nos sentimos bien con el otro… o no. Y de esa manera decidimos si mantenemos el contacto. Nos repele el egoismo, la falta de consideración por los demás, la falta de imaginación.

    También podemos acercarnos a otros desde la música, el cine, la poesía. Buscamos en el otro una gran sensibilidad. Nos gusta sentirnos incluidos en su mundo.

    Nuestros planetas personales (Sol, Luna, Mercurio, Venus y Marte) nos darán detalles de cuáles son nuestras necesidades, tanto emocionales como físicas, espirituales o mentales. El signo de nuestro descendente nos hablará sobre la dinámica relacional. Y los planetas personales describirán lo que buscamos y cómo lo buscamos.

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  • Ascendente en Leo – Descendente en Acuario

    Ascendente en Leo – Descendente en Acuario

    El signo de nuestro Ascendente describe la manera en que nos expresamos cuando nos presentamos al mundo. Es una actitud espontánea, no pensada, el » traje» que vestimos para darle forma a nuestra experiencia humana. De esta manera, el signo del Ascendente es lo primero que los demás ven de nosotros.

    Míralo en Youtube

    Casa 1 en Leo (Ascendente)

    Los individuos que han nacido con Leo como signo ascendente se presentan a la vida con majestad. Inconscientemente saben que su existencia es importante. Leo es la conclusión de lo que Aries, Tauro, Géminis y Cáncer (los signos del primer cuadrante) han aprendido y se convierte en el primer signo de la rueda del zodiaco que expresa su identidad de manera consciente. Para Leo, la autoexpresión es una forma de arte.

    Cuando tenemos a Leo en nuestro Ascendente, la teatralidad con la que nos expresamos (Leo en Casa I) es alimentada por deseo de compartir con todos (Casa 7 en Acuario) nuestra intensidad emocional (Casa 4 en Escorpio). Así logramos satisfacción personal (Casa 10 en Tauro).

    Los individuos nacidos bajo este signo ascendente han venido al mundo para ejemplificar la soberanía del ser. De todos los signos, Leo es el que entiende que todo lo que está vivo tiene su propia luz. Y lo sabe por experiencia propia. Los gestos de un ascendente en Leo emanan una cierta dignidad que algunos pueden confundir con altivez o engreimiento. Si llegan a ser acusados de ello, se sienten profundamente mortificados. Ellos esperan que los demás se sientan agradecidos por haber sido la atención del rey o reina. Después de todo, si un ascendente en Leo te dirige la palabra, debe ser que tu tienes algo especial. En todo caso, Leo es al único signo que no se le puede acusar de querer llamar la atención. Ellos saben que son importantes. No necesitan que nadie se los recuerde.

    Pero … que no se te ocurra no prestarles la atención que se merecen. Los Ascendentes en Leo esperan que reconozcas su presencia. Son extremadamente generosos, cálidos, atentos y van a salir a defenderte hasta las últimas consecuencias cuando sufras una injusticia. Y esperan que actúes de la misma manera. Nunca te pedirán lo que saben les corresponde. Si no los consideras como algo importante en tu vida, no esperes que permanezcan en ella.

    Casa 7 en Acuario (Descendente)

    Si la casa I representa la expresión del «yo», la casa 7 (o Descendente) describe la esfera del «nosotros». El signo en donde se encuentra nos muestra la forma en que entramos en relación.

    Un Leo ascendente es muy sensible a todo lo que tenga que ver con la soberanía del ser. Y es lógico que cuando se relaciona con otras personas, busque un trato de igual a igual. Leo espera que se aprecie su espacio aurico. Y como todos, da lo que quiere recibir. Entonces, en el aspecto de las relaciones, un Leo Ascendente se comporta de manera muy acuariana: desapegada, amistosa, igualitaria. Leo ascendente da espacio a los demás, asi, aquellos con los que se relaciona pueden expresar sus propias individualidades sin restricciones. De esta manera, Leo puede decidir si la persona que tiene en frente posee lo que se necesita para reinar a su lado.

    Si bien es cierto que Leo Ascendente puede sentirse atraído hacia individuos con un Acuario fuerte en sus cartas natales, no es necesariamente indispensable. Al ascendente en Leo le interesa que la relación esté basada en la igualdad, pero por motivos muy diferentes que lo que le interesa a Acuario. Acuario se siente uno con todos. Leo busca a alguien que no se intimide con su presencia. Es así como siente que se ha encontrado con un igual.

    La posicion del Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte y los dispositores del Ascendente y Descendente nos contarán las necesidades personales de cada individuo y que es lo que buscan en una relación. EL signo del descendente solamente nos habla de la calidad de relación que queremos vivir.

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